Sentencia Nº 24/07 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2008

Fecha de Resolución: 4 de Septiembre de 2008
 
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SP-24.07-04.09.2008

En la ciudad de Santa Rosa, capital de la Provincia de La Pampa, a los 4 días del mes de septiembre del año dos mil ocho, se reúnen los señores Ministros, Dra. R.E.V. y Dr. E.F.M., integrantes de la S. B del Superior Tribunal de Justicia, de conformidad con el art. 439, segunda parte, del C.P., a los efectos de dictar sentencia en los autos: “PALACIOS, R.E., en causa nº 94/06 (reg. C. en lo C. nº 1- Sta. Rosa) s/ recurso de casación”, registrados en esta S. como expte. n.º 24/07, con referencia a los recursos de casación interpuestos (fs. 658/674) por la Defensora Particular, Dra. V.R.O. y (fs. 675/677) por el señor F. de Cámara, D.M.O.B., contra la sentencia de fs. 646/654, en la que se falló: “CONDENANDO a R.E.P., ...como autora material y penalmente responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo, mediando las circunstancias extraordinarias de atenuación (artículo 80, inciso 1º del Código Penal, en relación con la última parte del mencionado artículo), A LA PENA DE DIECIOCHO AÑOS DE PRISIÓN,...”; y

CONSIDERANDO:

I.- Que previo al análisis del tratamiento del recurso deducido por la defensa de la encartada, es necesario mencionar que de los fundamentos del fallo controvertido, surge que el Tribunal de juicio tuvo por probado: “Que entre las 18:00 horas del día 20 de enero de 2.006 y las 03:00 del siguiente, R.E.P., que padece de un trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad de tipo impulsivo, en ocasión de encontrarse en su vivienda, ubicada en Valerga nº 65 de esta ciudad, junto a su hija N.G.V.P., de 22 días de vida, después de mantener una discusión con su pareja, y quedándose sola con la bebé, le produjo en forma intencional lesiones contra un elemento romo en la cabeza de tal gravedad que le provocaron la muerte” (fs. 652vta.).-

II.- Que en el recurso oportunamente interpuesto, la defensa de la imputada invocó las dos causales de procedencia legalmente establecidas. Sostuvo que en la sentencia se incurrió en inobservancia o errónea aplicación de la ley sustantiva, porque la conducta de su defendida no puede encuadrarse en la figura del delito de homicidio calificado por el vínculo, mediando circunstancias extraordinarias de atenuación. Además, porque al fijar la pena se han ponderado erróneamente las pautas valorativas que el Código Penal establece en los arts. 40 y 41. Asimismo, expresó que se cometió inobservancia de las normas que el Código de Procedimiento determina, especialmente respecto de las reglas de la sana crítica para la valoración probatoria –art. 370 del cod. cit.- y por su gravitación en la ilogicidad de los razonamientos conducentes a las conclusiones del fallo. Reclamó, a esos efectos, que se revean las pruebas que han dado fundamento a la sentencia que se cuestiona, por aplicación de los precedentes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en sintonía con los dictámenes del Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas y con el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, únicos criterios compatibles con la correcta interpretación de lo dispuesto por el art. 75, inc. 22, de la Constitución Nacional.-

Para fundamentar los motivos invocados, la recurrente destacó que:

1. a) No existe ningún elemento probatorio que pueda invalidar la postura exculpatoria esgrimida por P., quien manifestó –conforme surge de la sentencia- que “Debido al cansancio que padecía la dicente, se acostó en la cama matrimonial junto a N., la que quedó ubicada a su izquierda; al despertarse advirtió que se había caído y estaba en el piso, cerca de la pata de la cuna, sin que emitiera llantos; se la veía cansada y que la cabeza se le caía. De inmediato llamó a la ambulancia marcando el nº 107 en su celular...” (fs. 649). “En el Plenario, reiteró la forma en que la beba estaba en el suelo y admitió que pudo haberla empujado indicando en la imagen fotográfica la manera que quedó en el piso con el cuerpo perpendicular a la cama matrimonial y con la cabeza cerca de la pata de la cuna” (fs. 651).-

La defensa dijo que, si bien el Tribunal no creyó la versión de la imputada, tampoco la desvirtuó y que, no obstante ello, aquella “...se ratifica a la luz de las pruebas de la causa” (fs. 660). En ese sentido, expresó que se corroboró que P. llamó inmediatamente a una ambulancia, pues de las constancias médicas surge que entre el golpe y la asistencia no medió un lapso importante de tiempo. Esa conducta posterior al hecho es un dato claro para descartar la intención homicida y debió ser considerada por el Tribunal, ya que si la intención era matar a la hija, la encartada no hubiera pedido ayuda después del hecho.-

- Sostuvo también que se probó que R.P. quería a su hija. Avaló esta apreciación con sus propias manifestaciones en la audiencia de juicio oral. Entonces, expuso que “...a pocos meses de conocer a J.V., quedó embarazada, situación que la puso muy contenta, porque '...sentía que era su vida', comenzó con los controles mensuales en el consultorio del Dr. Burgos y dejó de trabajar debido a que tuvo pérdidas y quería tener su hijo. Luego del nacimiento concurrió una vez por semana a lo de la doctora H. para controlar a la beba. El día del suceso en horas de la mañana, fue al Hospital Dr. L.M., debido a que lloraba mucho y no dormía desde hacía unos tres días”.-

Lo relatado -dijo la recurrente- cuenta con la ratificación de testimonios como el del padre de la imputada. Este contó que “...la beba fallecida no era una hija buscada, pero sí querida, ya que R. se practicó todos los análisis y ecografías necesarias para el buen desarrollo de la criatura y una vez que nació la cuidó muy bien”. También señaló la Dra. R., que la Licenciada L.C., en el debate, mencionó que “Con posterioridad al hecho que se investiga entrevistó a R. y le dijo 'como pueden pensar que yo voy a matar a mi hija' y [no] le comentó cómo se golpeó la nena'”(fs. 660).-

Además, se probó –dijo la Dra. R.- que antes del hecho, la niña fallecida era debidamente atendida y cuidada por la madre. Surge de la foja quirúrgica del nacimiento que pesó 3.310 kg con una talla de 50 cm y de la autopsia se desprende que pesaba 3.650 kg y medía 54 cm, es decir que crecía normalmente, como así también que la médica que la recibió la noche del hecho expresó que “De acuerdo a lo que observó estaba bien alimentada, 'hermosa', incluso sin dermatitis del pañal”.-

Alegó, entonces, la defensa, que por lo expuesto se debe descartar que R.P. tuviera una actitud hostil o agresiva hacia su hija; en consecuencia “...no existe posibilidad, dentro de las probanzas de la causa, de dar contenido delictivo en el marco de un homicidio agravado, al accionar de esta imputada” (fs. 661).-

b) Asimismo, la Dra. R.O. refirió que no existió intención de matar en el accionar de su defendida; que el Tribunal no creyó su versión y descartó el homicidio culposo y, aunque el a quo no lo dice abiertamente, ubicó la conducta de P. dentro de las previsiones del dolo eventual, pues afirmó que la procesada no pudo desconocer el resultado mortal de la lesión producida a la víctima. Agregó que “...la propia Sentencia, descarta la presencia de un accionar plenamente doloso; porque es evidente que para que se considere la presencia del dolo bajo la modalidad de 'eventual' que es el límite mínimo del dolo, hubo que comprobar la inexistencia de una acción con dolo directo” (fs. 662).-

Consideró, entonces, la defensa, que para la sentencia no hubo acción con dolo directo. Señaló: “Es decir, se descartó que la procesada, conociendo efectivamente los elementos del tipo objetivo haya querido la realización del resultado. 'Todo criterio subjetivo de imputación tiene que respetar la existencia de conocimiento y voluntad del autor respecto de la realización de la acción con sus modalidades y la producción del resultado' (B., A.M.: Introducción al Derecho Penal. Editorial Ad-Hoc. Buenos Aires, 2004, p. 147...)”. Agregó, que las mismas consideraciones sobre el dolo directo deben efectuarse en orden al supuesto del dolo eventual. Acotó que hay dolo eventual, no ya cuando el autor claramente ha querido y buscado el resultado dañoso, sino cuando se haya probado que el autor, pese a representarse el resultado dañoso como posible, realizó la acción.-

La agraviada adujo además, que la imputada aceptó que tuvo intervención directa en la muerte de su hija, pero negó que ese resultado haya sido buscado o querido por ella y, por otra parte, en la sentencia no se desvirtuó ese aspecto, ya que no se demostró que P. quisiera la muerte de su hija, ni siquiera se estableció el móvil de la muerte. En ese sentido manifestó: “Por eso aceptando que la procesada pudo no querer el resultado muerte, se recurre –erróneamente- a la alternativa del 'dolo eventual' para sostener que debe responder por dolo por cuanto, en el decir de la Sentencia 'de ninguna manera puede pensarse que una acción agresiva de tal magnitud no derive en la muerte' ”(fs. 663).-

La Defensora Particular también expresó que no se tuvo en cuenta que la encartada aportó otro dato –referido a que dormida pudo haber empujado a la menor de la cama-, que debió ser atendido, pues así como se asume que una simple caída no produce generalmente la muerte, no quedó descartado que una caída acompañada de un empujón pudiera causarla.-

La recurrente agregó que de la sentencia cuestionada no surgen razones por las cuales debe inferirse que la acusada actuó con dolo eventual. Los Jueces no explicaron cuáles son las pruebas que los llevaron a sostener que la imputada podía representarse que su acción -que no aparece definida en el pronunciamiento- podía concluir con la muerte de la víctima. Por lo tanto –sostuvo- el fallo es arbitrario, porque de acuerdo a jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, se basa en afirmaciones...

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