Sentencia Nº 20825 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2020

Fecha de Resolución:11 de Junio de 2020
 
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En la ciudad de SANTA ROSA, capital de la Provincia de La Pampa, a los 11 (once ) días del mes de junio de 2020, se reúne en ACUERDO la SALA 1 de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería para resolver los recursos de apelación interpuestos en los autos caratulados: "ESCUDERO, Isabel y otros c/ DEL SEL Dalia y otros S/ Posesión Veinteañal". Expte. Nº V 10724 (Expte. Nº 20825/18 r.C.A.), venidos del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería Nº 1 de la IIIra. Circunscripción Judicial y existiendo unanimidad (art. 257 CPCC), la SALA, dijo:

I.- La sentencia apelada (fs. 978/988)

Mediante sentencia única dictada en autos y su acumulado "DEL SEL, Estela B. y otra c/ ESCUDERO, Isabel y otros s/ Reivindicación" (Expte. V 12596/11), el Sr. juez a quo hace lugar a la demanda de prescripción adquisitiva interpuesta por Hugo Oscar Cerda -continuada por sus sucesores, Isabel Escudero, Matías Oscar Cerda, María Cecilia Cerda y Agustín Nicolás Cerda- contra los titulares registrales de las parcelas 1, 2, 4, 5 y 6, todas del Lote 14, Fracción C, Sección XXIV -Rafaela Dalia de Del Sel, Pedro Benjamín Del Sel, María Marta Teresa Del Sel y Lemos y Estela Beatriz Del Sel y Lemos respecto de la parcela 1; María Marta Teresa Del Sel y Lemos y Estela Beatriz Del Sel y Lemos como titulares de la parcela 2, 4 y 6; Juan Francisco Del Sel y Leo de la parcela 5-, como así también contra los poseedores inscriptos -Sres. Néstor Enrique Lambrecht y Susana Garay-, declarando adquirido el dominio a favor de Isabel Escudero, Matías Oscar Cerda, María Cecilia Cerda y Agustín Nicolás Cerda con fecha 30.11.2002 y rechazando la reconvención planteada por las Sras. Estela Beatriz del Sel o del Sel y Lemos y María Marta Teresa del Sel o del Sel y Lemos.

Asimismo, rechaza la acción de reivindicación incoada por las Sras. Estela Beatriz del Sel o del Sel y Lemos y María Marta Teresa del Sel o del Sel y Lemos contra Isabel Escudero, Susana I. Garay y Néstor E. Lambrecht, así como las pretensiones de estos últimos, en los autos caratulados “DEL SEL, Estela B. y otra contra ESCUDERO, Isabel y otros sobre REIVINDICACIÓN” (Expte. Nº V 12596/11).

Respecto de las costas, las generadas en los autos caratulados: "ESCUDERO, ISABEL Y OTROS contra DEL SEL, DALIA Y OTROS sobre POSESIÓN VEINTEAÑAL" (Expte. Nº V 10724/08), se imponen a los codemandados vencidos -Estela Beatriz del Sel o del Sel y Lemos, así como a María [Marina] Eugenia Solari del Sel y Estela Beatriz del Sel -en su carácter de sucesoras de María Marta Teresa del Sel o del Sel y Lemos [en realidad las sucesoras son Marina Eugenia Solari del Sel y Rosana Valeria Solari del Sel; y aquélla como administradora provisional de la sucesión, le confiere poder a los letrados ], Rafaela Dalia de Del Sel, Pedro Benjamín Del Sel, Susana I. Garay y Néstor E. Lambrecht-; mientras que respecto del codemandado Juan Francisco del Sel y Leo y/o sus herederos y/o sucesores, se establecen por su orden. En tanto que las costas generadas en los autos “DEL SEL, Estela B. y otra contra ESCUDERO, Isabel y otros sobre REIVINDICACIÓN” (Expte. Nº V 12596/11), se imponen a las actoras -Estela Beatriz del Sel o del Sel y Lemos, así como a María Eugenia Solari del Sel y Estela Beatriz del Sel- y a los terceros citados -Susana I. Garay y/o Néstor E. Lambrecht-. Y en ambos casos se difiere las regulaciones de honorarios a los profesionales intervinientes hasta el momento de determinarse el monto de los procesos (cfe. arts. 32 y 23 LA).

II.- Las apelaciones

La sentencia fue apelada por Isabel Escudero -por sí y en representación de su hijo Agustín Cerda- Matías y María Cecilia Cerda, en los términos del memorial que luce a fs. 1058/1061 y que fuera replicado por Estela B. Del Sel y María [*Marina] Eugenia Solari Del Sel a fs. 1066/1067; como así también estas recurrieron conforme memorial de fs. 1073/1094, contestado por Isabel Escudero y Matías, María Cecilia y Agustín Cerda a fs. 1099/1106.
Ahora bien, no obstante el orden en que se encuentran glosados los respectivos recursos, por una cuestión estrictamente metodológica se tratará, en primer lugar, el de Estela B. Del Sel y María [Marina] Eugenia Solari Del Sel, quienes, como demandadas reconvinientes solicitan se rechace la prescripción veinteañal; y, en tanto actoras, se haga lugar a la reivindicación planteada, proponiendo la revisión integral de la sentencia única, con costas; y, en segundo lugar, el de la actora/reconvenida en la prescripción y demandada en la reivindicación cuyo agravio gira en torno a la imposición de costas y las personas condenadas.
II. a) Recurso de Estela B. Del Sel y María [Marina] Eugenia Solari Del Sel (fs. 1073/1094)
De la lectura del escrito recursivo surge que su crítica está orientada a cuestionar, en primer lugar, el modo de valorar la prueba y la omisión incurrida por el sentenciante en aplicar al contradictorio -derecho de propiedad en su integralidad- el derecho vigente; señalando -con cita de precedentes judiciales, incluso de la CSJN- que cuando se ataca la totalidad de lo resuelto en la anterior instancia, este Tribunal tiene plena jurisdicción para revisar todas las cuestiones controvertidas; a lo que agrega que el yerro que porta la sentencia es de tal magnitud que configura muchas de las causales de arbitrariedad que viabilizan el planteo de recurso extraordinario federal.

Expresan, sobre el particular, que a tenor del -centenario- derecho de propiedad que le asiste a sus mandantes sobre los campos objeto de litis, cuyos "actos y conductas" dicen haber ejercido, no necesitan acreditar la posesión ya que es inmanente a su calidad de dueños, sin perjuicio de lo cual alegan haber demostrado su efectivización en reiteradas oportunidades desde el año 1893. Posesión que, según sostienen, debió ser acreditada por los usucapientes y que no han logrado.

En ese marco aducen que la única prueba de la que se valió el juzgador para admitir la prescripción adquisitiva fue la testimonial, señalando a ese respecto que el hecho de que los testigos se refieran a los Cerda como "dueños" no deja de ser una valoración subjetiva, una opinión acerca de lo que veían, pero al hallarse aquellos desprovistos de "versación en derecho" -"neófitos sobre el asunto que se les inquiría, o sea, con total ignorancia legal"- no alcanza para demostrar una posesión con ánimo de dueño. Objetan así "... la "forma" en que poseían, cómo erraban en considerarla los que la declaraban y la grave omisión de meritación de una fértil y definitiva prueba al respecto que fuera arbitrariamente soslayada de consideración por el A-quo"; discurriendo sobre el yerro -"dislate" dicen- del juez sobre la palabra "posesión" y su consulta a los testigos a ese respecto.

Argumentan que, si bien el propio legislador estableció que en este tipo de procesos se admitirá toda clase de pruebas, es claro que el fallo no puede basarse exclusivamente en la testimonial (cfe. art. 24 inc c Ley 14159), precisamente porque ante la pérdida del derecho de propiedad, "(...) le preocupó la eventualidad de que fueran 'consultados sobre posesión' neófitos debutantes en ella".

Destacan el error de los testigos -"algunos hasta de buena fe ignorante" mientras que otros "baldíos" de ella- en su "criterio de posesión" dando por "poseedor" a Don Tránsito Cerda" -y que repiten al así considerar a su hijo-, cuando es evidente que aquel de buena fe advirtió a los aquí apelantes sobre la presencia de usurpadores y fue quien expuso su voluntad de comprar las tierras, lo que demuestra la carencia de animus domini; prueba que, obrante a fs. 604, "fue lisa y llanamente omitida de valoración por el Apelado"; equivocación en que -dicen- también incurre el juez al desinterpretarla, prescindiendo de aquella otra decisiva que tiene efecto legal específico, cual es interrumpir el curso de la prescripción (art. 2545 C.C.), según señala (fs.1082).

Por otro lado, consideran que si bien es cierto que los Cerda habitaron siempre la zona en cuestión -Don Tránsito propietario de parte del Lote 6 y 15 y Hugo de las parc. 3 y 7 del Lote 14- y que como vecinos lindantes les posibilitó "algunas veces y en alguna medida el aprovechamiento circunstancial y esporádico de las parcelas de los Del Sel, especialmente en atención a que las de éstos (1, 2, 4, 5 y 6 del Lote 14) y la de los Cerda (3 y 7 del Lote 14 y 3 del Lote 15...) constituían hasta la aparición del 'alambre, tranquera y candado', físicamente 'un solo campo' (...)"; esos acontecimientos fácticos no configuran posesión ni actos posesorios.

Critican, asimismo, la valoración y convencimiento que mereciera para el sentenciante el informe del consultor técnico de fs. 763/764, la inspección ocular de fs. 827/842 y el consecuente reconocimiento de la existencia de mejoras en el predio que probarían la posesión de los Cerda; mas sin ponderar -aducen- las impugnaciones efectuadas por el Dr. Lambrech; esto es, que las mejoras fueron construidas en parcelas que son propiedad de los usucapientes y que las recibieran del Estado Provincial.

Se agravian, asimismo, por haberse soslayado la declaración de Susana Inés Garay, quien, como pretensa poseedora afirmó que los animales pastaban, como era común en esa zona, pasando de un lote a otro y abrevaban en un ojo de agua del Paraje El Fresco; así como también por la incongruencia que implica reconocer a los terceros como "poseedores inscriptos" sin valer ello como prueba de su posesión, mientras que tal inscripción, sin embargo, importó para Cerda prueba de su posesión pública e ininterrumpida.

Manifiestan que el hecho que se tuviera por acreditada la actividad y con ello el tipo de explotación llevada adelante por el Sr. Cerda - lo que no ha sido objeto de litis-, "natural al campo y a su dueño que la ejecutaba" en predios ajenos lindantes, es muy distinto a tener por probado que la misma se realizara en las parcelas de los recurrentes, lo que no está acreditado en autos.

En cuanto al pago...

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