Sentencia Nº 20609 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2019

Fecha de Resolución:10 de Mayo de 2019
 
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En la ciudad de SANTA ROSA, capital de la Provincia de La Pampa, a los 10 días del mes de mayo de 2019, se reúne en ACUERDO la SALA 1 de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería para resolver los recursos de apelación interpuestos en los autos caratulados: "FERRANDO Carlos A. c/CASINO CLUB S.A. s/Cobro de Créditos Laborales" (Expte. Nº 20609/18 r.C.A.), venidos del Juzgado Laboral Nº 1 de la Ira. Circunscripción Judicial y existiendo unanimidad (art. 257 CPCC), la SALA, dijo:
I.- La sentencia en recurso.- Viene apelada la sentencia de grado de fecha 29.12.2017 (obrante a fs. 183/189 y puesta a consideración de esta Sala a fs. 224) mediante la cual se hace lugar -parcialmente- a la demanda instada -el 9.06.2016- por Carlos Alberto FERRANDO contra CASINO CLUB S.A., en virtud del despido adoptado a su respecto, condenando a la accionada a abonarle las sumas que resulten de la liquidación a practicarse por los rubros admitidos (Indemnización art. 245, 232 y 133 de la LCT e incremento indemnizatorio del art. 2 Ley 25.323), desestimando el reclamo de salarios caídos, le impone costas y regula honorarios profesionales (aclaratoria mediante de fs. 200 por la cual se incluye en la regulación al Dr. Adrián A. SANCHEZ).-
II.- Los fundamentos del fallo.- Para así decidir el Judicante principia por señalar que no resultó controvertida la aplicabilidad del art. 212 de la LCT -invocada por el demandado para efectuar el despido del actor e indemnizarlo según lo dispuesto por el art. 247 LCT-, señalando luego que el contrato de trabajo genera el deber de prestación del servicio por parte del trabajador y del pago de esas laborales por el empleador, no obstante, aquella obligación puede verse alterada por causas que afecten la salud y consecuente aptitud para laborar, previéndose -en el marco de la LCT- la protección de ese trabajador enfermo o que hubiera sufrido un accidente que le impida la prestación, sea total o parcialmente.-
Seguidamente ingresa al análisis del art. 212 de la LCT señalando que tal normativa regula la protección del trabajador enfermo o que haya sufrido un accidente -vinculados al trabajo o no- que le impide la prestación del servicio, ya sea en forma total o parcial, y el deber del empleador de ocupar al trabajador en sus tareas habituales -en la medida en que no se vea impedido de ejercitarlas- o en otras que pueda realizar de acuerdo con su capacidad restante, sin que en este último caso la remuneración pueda ser disminuida; que si el empleador no cumple el deber de asignar al trabajador otras tareas que pueda realizar, pudiendo hacerlo, ante la finalización del contrato de trabajo se le deberá abonar a este último la indemnización sustitutiva de preaviso y la correspondiente al despido incausado.-
Luego refiere que en la CD de fs. 6 surge el motivo invocado por la empresa empleadora para proceder al despido del trabajador ("...la empresa se encuentra impedida de otorgarle tareas acordes con su actual estado de salud toda vez que la actividad que desarrolla es esencialmente nocturna. Siendo el motivo expresado no imputable a esta parte...") haciendo referencia expresa al certificado médico de fecha 28.04.16 (fs. 44) según el cual se recomienda que el actor desarrolle su jornada laboral en horario diurno por el plazo de 360 días y, ante ello, -a criterio del magistrado- resulta indudable que la empresa -al proceder al despido del actor- sin buscar alternativas para permitir que FERRANDO continuara trabajando durante ese tiempo en horario diurno, actuó de modo apresurado y, en consecuencia, concluye que fue despedido sin justa causa (art. 242 de la LCT), derivándose de ello las indemnizaciones del art. 245 LCT y no las menguadas del art. 247 conforme fueron abonadas.-
Añade que de la simple lectura del mencionado certificado médico surge que se trataría de una incapacidad transitoria, no siendo aplicable la segunda parte del art. 212 de la LCT, como pretendió la demandada; considerando -además- que igualmente no aportó elementos probatorios que avalen su postura (de que sus actividades fueran esencialmente nocturnas), ponderando a tales efectos, especialmente, la prueba confesional donde su representante legal -Sr. Giménez- afirmó como cierto que el Casino abre habitualmente en horario diurno, como así también las testimoniales (quienes brindaron detalle de los horarios diurnos) y la propia elaboración de las posiciones presentadas por la accionada (a tenor de las cuales declaró la parte actora) las que implican -dijo- un reconocimiento expreso de la existencia de dicha jornada diurna.-
Sostuvo, en suma, que tales elementos de prueba acreditan que Casino Club S.A. tiene jornadas diurnas de trabajo durante las cuales pudo ocupar temporalmente al trabajador en tareas que fueran compatibles con su estado de salud -aunque sean inferiores a su nivel jerárquico-, percibiendo la misma remuneración y que, respecto de ello, Casino Club S.A. invocó -al responder la acción- diferentes motivos a los expresados al comunicar el despido -refirió que el actor era empleado jerárquico y no podían asignarles labores en jornada diurna-, recordando que las decisiones rupturistas deben ser notificadas por escrito, con indicación clara de los motivos que la configuran (art 243 LCT), los que luego devienen invariables en la instancia judicial, ello a fin de garantizar el derecho de defensa.-
En razón de ello, concluye que las pruebas analizadas conforme las reglas de la sana crítica resultan insuficientes para tener por acreditada la causal invocada por Casino Club S.A. (art. 368 CPCC), debiendo abonar las indemnizaciones establecidas por la ley para los casos de despido injustificado (arts. 232, 233 y 245 LCT), añadiendo que los rubros previstos en los arts. 232 y 233 de la LCT deben ser calculados con SAC y vacaciones, por ser sustitutivos del salario que debió percibir el trabajador de haber cumplido la empleadora con su deber legal.-
No obstante, rechaza el reclamo de "salarios caídos" por no haber sido un concepto originariamente intimado ni requerido por el actor en el intercambio epistolar (conf. CD fs. 7) no resultando aplicable, dice, lo previsto por el art. 208 de la LCT, atento no haber presentado el trabajador una incapacidad laborativa temporaria, sino que su capacidad estaba intacta pero para hacerlo en horario diurno, según lo prescripto por el médico tratante.-
En lo referente al artículo 2 de la Ley 25.323, admite la indemnización allí prevista por cuanto sostiene que resulta procedente en virtud de lo resuelto y que tiende a resarcir daños distintos e independientes de la cesantía en sí, porque busca indemnizar los que sufre el trabajador como consecuencia de la falta de pago en tiempo oportuno de las reparaciones consagradas por la LCT.-
Manda a practicar planilla por los conceptos receptados, con la actualización que corresponda a cada uno de esos importes hasta el efectivo pago mediante tasa mix -pese a dejar sentado su criterio disidente a la aplicación de dicha tasa-, y ordenado deducir las sumas ya abonadas por Casino Club S.A -y percibidas por el actor-, aplicándose respecto de éstas igual actualización.-
III.- Las apelaciones.- Dicho decisorio resulta apelado por la parte demandada -Casino Club S.A.- en los términos expresados a fs. 202/204, memorial que es replicado a fs. 206/208 por el accionante -Carlos A. FERRANDO-; quien, por su parte, funda sus propios agravios a fs. 212/213, siendo respondidas a su vez por la demandada a fs. 215/216.-
III. a) Recurso de la accionada Casino Club S.A..-
De acuerdo al texto recursivo en examen, se agravia de lo siguiente: I) Recepción de las indemnizaciones previstas en los arts. 232 y 245 LCT; e II) Indemnización del art. 2 de la Ley 25.323.-
Esgrime, como fundamento de su primer agravio (I.a), que resulta equivocado el criterio que utilizó el Sentenciante al otorgarlas y que, contrariamente a lo allí sostenido, su parte se ha ajustado estrictamente a las pautas señaladas en la legislación laboral en aras a la conservación del puesto de trabajo.-
Cuestiona que asigne la calidad de transitoriedad a la incapacidad padecida por el trabajador puesto que -dice-, de acuerdo al certificado médico aportado, se indicó licencia por 365 días, no por 30 a 90 días; por ello entiende no es algo "temporal, de duración provisional o pasajera....", sino que se trata de un largo período que "excede los parámetros del término transitoriedad" para imponer modificaciones de este carácter dentro del marco de una relación laboral, careciendo por ello de sustento lo señalado por el Juez a-quo al expresar que su parte -al adoptar el despido- actuó con apresuramiento.-
En segundo término (I.b) critica lo aseverado por el Magistrado en punto que su parte no ha podido acreditar que sus actividades sean esencialmente nocturnas, expresando que en ningún momento negó la existencia de tareas diurnas, sino que, por el...

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