Sentencia Nº 1786/18 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2019

Fecha de Resolución:30 de Julio de 2019
 
EXTRACTO GRATUITO

SANTA ROSA, 30 de julio de dos mil diecinueve

VISTOS:

Los presentes autos caratulados: “B.M. ÁNGEL c/ BIEN ROBERTO Y OTRO s/ ORDINARIO”, expediente nº 1786/18, registro Superior Tribunal de Justicia, S.A., y

RESULTANDO:


1°) Que a fs. 526/548 los Dres. J.P.F. y F.I.F., en su carácter de abogados apoderados del Sr. M.Á.B., interponen recurso extraordinario provincial contra la decisión de la Sala 3 de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, L. y de Minería de la Primera Circunscripción Judicial, la que en su parte resolutiva dispuso: “I. No hacer lugar al recurso de apelación deducido a fs. 474 por el actor, conforme los fundamentos dados en los considerandos, con costas a la parte apelante (art. 62 CPCC).” (fs. 521vta)


Funda el recurso interpuesto en los incisos 1º y 2º del art. 261 del CPCC y en tal sentido acota que la jurisprudencia de la Corte es conteste en considerar a la arbitrariedad de la sentencia como una causal habilitante de la vía recursiva extraordinaria, aun cuando de ello se derive el control de cuestiones estrictamente procedimentales, de juzgamiento o de orden fáctico


2°) Da comienzo a su desarrollo argumental haciendo referencia a la reconfiguración del rol del juez a la luz de los nuevos paradigmas receptados en la legislación civil y en tal coyuntura señala que se le atribuye un mayor y más comprometido protagonismo, su intervención deja de limitarse a la fiel aplicación de las normas sustantivas y pasa a importar la participación activa y en primera persona de la dinámica del proceso jurisdiccional


Dice que la lectura de la sentencia de primera instancia les permitió afirmar que el a quo había abdicado de tales premisas, configurando un pronunciamiento arcaico, disociado de los cambios ya institucionalizados al tiempo que también divorciado de los preceptos consagrados por la doctrina y jurisprudencia predominante en la materia. Que tales conceptos cabe reproducir de los miembros de la Cámara de Apelaciones al refrendar aquel pronunciamiento.


Sostiene que la jueza delineó una resolución judicial ajustada a la norma pero desvinculada del resto de la legislación y, especialmente, de los valores y principios emanados de la Constitución y los derechos fundamentales, disociada de los hechos alegados y probados por las partes, autista de la realidad social en general y de la socio-cultural del oeste pampeano en particular, y lo más preocupante aún, carente de toda lógica y sentido común.


Destaca que si la defección mencionada ya era grave en el accionar de un juez de primera instancia ahora que es replicada por miembros de la alzada, la preocupación y zozobra es grave y por tanto enciende luces de alerta no sólo en los justiciables sino también en sus conciencias, toda vez que la credibilidad del sistema de justicia provincial no sólo queda conmocionado sino también herido de muerte.


Apunta que la falta de participación personal del magistrado a la audiencia de producción de prueba testimonial –testigo G.H.− le impidió meritar la veracidad de los dichos del testigo, y por tanto conmovió los cimientos de su propia sentencia, puesto que la erigió sobre dicho testimonio el que no sólo se demostró viciado sino también mendaz y falso.-----


Señala que la sentencia de primera instancia fue atacada por irracional no sólo desde la psiquis jurídica aplicada a la resolución del caso, sino también a partir del enfoque sociopolítico que se supone se ha hecho, puesto que carece de un análisis hermenéutico del derecho y lo que es más grave aún, desde el prisma de la legislación provincial, toda vez que soslaya la existencia de normas locales que abordaron y particularizaron la problemática del oeste pampeano.


Dice que la motivación de la sentencia también es motivo de crítica por su falta de enfoque hermenéutico, comprensibilidad y capacidad auto-explicativa. Replica que no desconoce la facultad de los jueces de ponderar la prueba y apoyarse sólo en aquellas que consideren conducentes, pero cuando esa interpretación sostiene una concepción irracional no puede compartirse.


De tal modo que la crítica no sólo se explica por la insatisfacción que se sufre por la lectura de los hechos y la prueba efectuada por los jueces inferiores, sino mas bien, por su falta de integralidad toda vez que para así pronunciarse tuvieron que dejar fuera del análisis prueba relevante que de haberse valorado en su justo término hubiera impedido concluir los presentes actuados del modo en que lo hicieron.


Sostiene que se adoptó como base de la convicción jurídica un testimonio impugnado desde su mismo ofrecimiento −por no superar el tamiz de idoneidad− y, que no obstante ello, cuando la enemistad alegada constaba documentalmente probada y acreditada en autos, se la ignoró y peor aún se priorizó ese testimonio mendaz como prueba excluyente de sus sentencias.-----


Explica que la arbitrariedad de la sentencia no se debe tan sólo a la adopción de un testimonio falaz como base fundante de sus convicciones jurídicas, sino mas bien al hecho de anteponerlo a constancias documentales cuya autenticidad no fue objetada en autos y por tanto su apego y preferencia devenían incontrovertibles. Así pues, entiende que, resulta incomprensible la desatención que los jueces...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA