Sentencia Nº 1555/16 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2017

Fecha de Resolución:10 de Abril de 2017
 
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En la ciudad de Santa Rosa, capital de la provincia de La Pampa, a los 10 días del mes de abril del año dos mil diecisiete, se reúne la Sala A del Superior Tribunal de Justicia integrada por su presidente, D.E.D.F.M. y por su vocal, Dr. J.R.S., a efectos de dictar sentencia en los autos caratulados: “LORDA, R.C. contra TOMAS, ENRIQUE Y/O 'ENRIQUE TOMAS E HIJO' y/o quien resulte responsable sobre ordinario”, expte. nº 1555/16, registro Superior Tribunal de Justicia, Sala A, del que
RESULTA:

I.- A fs. 298/300vta., S.M.L., abogado, en su carácter de apoderado de la parte actora, y a fs. 302/307, E.T., por derecho propio, con el patrocinio letrado de los Dres. C.A.G. y L.F.M.M., interponen sendos recursos extraordinarios provinciales en los términos del inciso 2° del art. 261 del CPCC, contra la sentencia de la Sala 1 de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, L. y de Minería de la Primera Circunscripción Judicial, que a fs. 292 resolvió: “Rechazar el ofrecimiento de prueba y el recurso de apelación articulado por el demandado y hacer lugar parcialmente al recurso del actor, estableciéndose que el demandado deberá devolver el valor de 91 vacas, 9 toros y 139 terneros tal como se determinó en los considerandos”.

II.- Recurso de la parte actora.
Expresa que interpone el recurso con sustento en el inciso 2° del art. 261 del CPCC por cuanto en la sentencia que impugna se ha incurrido en incongruencia.
En tal sentido, señala que la Cámara de Apelaciones no resolvió un punto que fue objeto del pleito y sometido a su competencia conforme el memorial de su parte. Dice además que modifica de oficio la resolución del juez de primera instancia.
Explica que la Cámara incurre en incongruencia porque debía resolver confirmando o no los puntos I y II de la sentencia de primera instancia, pero “...no debía resolver y mucho menos eliminar los frutos que hubieran producido las vacas faltantes.” (fs. 299).
Manifiesta que el tema de los frutos no fue apelado por las partes y por ello se encuentra firme. Sin embargo, el tribunal de mérito dispuso restituir los animales que faltaban pero suprimió de oficio los frutos, incurriendo en extra petita.
En el parágrafo que titula “Punto no resuelto, F.: crías y crías de las crías desde el 28/02/07” expresa que el actor reclamó las crías de las vacas faltantes y luego, las crías de aquéllas ya convertidas en vacas, conforme a la evolución de las faltantes al finalizar los contratos, es decir, después del 28 de febrero de 2007.
Indica que al ofrecer la prueba, su parte se propuso determinar qué crías pudieron haber tenido 103 vacas; cuántas crías hembras pudieron haber tenido éstas, y lo mismo sus crías y qué procreo pudieron generar en total tanto las 103 faltantes como sus crías hembras.
Señala que en la sentencia de primera instancia se condenó al demandado a restituir 81,57 vacas, 9,53 toros, 139,08 novillos y los frutos. Además, aclara que en la misma decisión se consideró “... 'ajustado a derecho que el demandado restituya al actor el valor actual correspondiente a los frutos' (fs. 159, párrafo 2°) ... pero la determinación de la cantidad de crías debía ser recalculada por el perito en un nuevo trabajo. Aquí se apartó del dictamen del técnico porque 'tal operación resulta a entender de quien suscribe exagerada atendiendo que la generación de frutos genera gastos” (fs. 299 vta).
Dice que su parte se opuso a realizar otra pericia puesto que se generarían nuevos gastos y además propiciaba seguir con la línea argumental del perito por ser la opinión de un experto, con más sustento, a su entender, que el simple parecer de la jueza de primera instancia.
A continuación sigue diciendo que “...si bien la última parte del fallo de la Cámara en lo que se refiere al punto II de la sentencia de primera instancia (fs. 159 vta.) fue resuelto cuando confirmó la improcedencia de extender los efectos y condiciones pactadas respecto de los gastos (fs. 292, párrafo 3°), los otros puntos en cuestión o sea realizar una nueva pericia a fin de determinar los frutos y frutos de los frutos posteriores al vencimiento de los contratos, ni siquiera fueron mencionados, mucho menos resueltos. Ello importa citra petita y por tanto incongruencia” (fs. 300).
Sostiene que el punto I de la parte resolutiva de la sentencia de la Cámara estableció que el demandado debería devolver el valor de 91 vacas, 9 toros y 139 terneros, eliminando los frutos sin que nadie se lo pidiera, con lo cual, según su criterio, incurre en incongruencia por extra petita.
Por último, peticiona se haga lugar al recurso extraordinario interpuesto, casando la sentencia dictada.

III.- Recurso de la parte demandada.
Dice que funda su recurso en el inciso 2° del art. 261 del CPCC en razón de que la sentencia que impugna “...tiene de manera ostensible y palmaria el vicio del absurdo...El fallo de segunda instancia ratifica a sabiendas una clara violación del principio de congruencia que afecta evidentemente el derecho de propiedad de esta parte e invalida el pronunciamiento como sentencia” (fs. 302 vta)...

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