Sentecia definitiva Nº 135 de Secretaría Penal STJ N2, 02-10-2008

EmisorSecretaría Penal STJ nº2
Fecha02 Octubre 2008
Número de sentencia135
PROVINCIA: RÍO NEGRO
LOCALIDAD: VIEDMA
FUERO: PENAL
EXPTE.Nº: 23026/08 STJ
SENTENCIA Nº: 135
PROCESADO: ROSAS JUAN MARCELO
DELITO: HOMICIDIO SIMPLE
OBJETO: RECURSO DE CASACIÓN
VOCES:
FECHA: 02-10-08
FIRMANTES: SODERO NIEVAS (NO FIRMA POR COMISIÓN DE SERVICIOS) – BALLADINI – MILICICH DE VIDELA (SUBROGANTE) EN ABSTENCIÓN
///MA, de octubre de 2008.
VISTO: Las presentes actuaciones caratuladas: “ROSAS, Juan Marcelo s/Amenazas c/arma, homicidio agvdo. y coacción agravada en c.r. s/Casación” (Expte.Nº 23026/08 STJ), puestas a despacho para resolver, y
CONSIDERANDO:

Que la deliberación previa a la resolución (cuya constancia obra a fs. 632) ha concluido con el acuerdo de los señores Jueces que se transcribe a continuación.
El señor Juez doctor Víctor Hugo Sodero Nievas dijo:

1.- Mediante Sentencia Nº 14, del 5 de mayo de 2008, la Cámara Segunda en lo Criminal de Cipolletti resolvió -en lo pertinente- condenar a Juan Marcelo Rosas a la pena de quince años de prisión, por encontrarlo autor material y penalmente responsable del delito de homicidio simple en concurso real con coacciones agravadas por el uso de arma (arts. 45, 55, 79 y 149 ter primer párrafo en función del 149 bis segundo párrafo C.P.).

2.- Contra lo decidido la defensa del imputado y el Ministerio Público Fiscal dedujeron sendos rescursos de casación, que fueron declarados admsibles por el a quo.

3.- El señor Defensor General doctor Alejandro A. Silva, en representanción de Juan Marcelo Rosas, sostiene que el fallo recurrido incurre en un grave desvío lógico, con violación de los principios de coherencia, congruencia y derivación; asimismo, se agravia por la valoración de prueba decisiva, por la omisión de ponderar argumentos esenciales y por la interpretación absurda de los hechos de la causa.

En su primer agravio, la defensa argumenta que el a ///2.- quo descarta de modo absurdo el supuesto de estado mental transitorio de inconciencia, con fundamento en la ebriedad compleja. Así, expone que si su pupilo estaba en determinadas condiciones y su impulsividad era de difícil control, sumado al segundo grado de ebriedad clínica (2,25 g/l a 2,40 g/l) y a la ingesta de marihuana, esto no puede revertirse con el argumento nimio de que se encontraba en un estado alejado de la ebriedad médico-legal (inconciencia) establecida por la Junta Médica de Forenses. Agrega que la peritación de la Junta de Médicos Forenses no dejó lugar a dudas sobre el estado de las facultades mentales de su asistido -alienación-, por lo que era inimputable, y señala que esta conclusión debe ser preferida en relación con las otras. Insiste en que el grado de intoxicación alcohólica alteró las facultades mentales de su pupilo de tal forma que no pudo comprender la criminalidad del acto ni dirigir sus acciones (ver fs. 429/434 vta.). Luego señala una contradicción en el razonamiento del juzgador respecto de la determinación del grado de alcohol en sangre al momento de los hechos y refiere que -de todos modos- el análisis clínico es lo que define la cuestión. Insiste en que su defendido padecía un trastorno mental transitorio completo y detalla diversos hechos indicativos de tal estado. Respecto de la “actio libera in causa”, niega que el imputado se haya embriagado voluntariamente, en forma intencional, preordenado, previendo la posibilidad de cometer un delito. Finalmente, considera inmotivada la pena impuesta.

4.- Por su parte, el señor Fiscal de Cámara hace una reseña del comportamiento del imputado al momento de los ///3.- hechos y con posterioridad, de acuerdo con los cuales considera que comprendía la criminalidad de sus actos y dirigía sus acciones. Luego menciona un aspecto fáctico acreditado que entiende demostrativo de su agravio; así, sostiene que el imputado, cuando la víctima ya se había ido de la plaza y había caminado unas cuadras (dos cuadras y media), “lo persiguió \'sigilosamente\' se le adelantó desde atrás en forma sorpresiva y tomándolo por descuido le clavó el cuchillo en el abdomen cuando Bernales cayó al piso con su cabeza en el cordón de la vereda boca arriba, Rosas se acercó, se agachó y le cortó la vena carótida”. Por ello, afirma que se trata de un homicidio alevoso y no uno simple, atento a la situación de indefensión total de la víctima -como requisito típico objetivo- y un conocimiento por parte del sujeto activo, que se acercó desde atrás sin que la víctima se percatara, con el ánimo de aprovecharse de ello, y sin ninguna advertencia, ni siquiera un insulto, le clavó el cuchillo en una zona vital y le cortó la carótida. Agrega que este ataque fue inadvertido y que no se oponen a esto las amenazas previas a la partida de la víctima del lugar en que se encontraban.

5.- Como resumí supra, la defensa argumenta que al momento del hecho su pupilo padecía una intoxicación alcohólica aguda tal que le produjo un trastorno mental transitorio eximente de responsabilidad, pues le impidió comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones.-
En apoyo de su postura, en lo sustancial, trae las conclusiones del peritaje realizado por una junta médica forense a fs. 429/434, según la cual el imputado se///4.- habría encontrado en el segundo grado de ebriedad -dentro de los períodos o fases de intoxicación alcohólica aguda- y con un trastorno mental transitorio (estado de inconciencia).

También señala que no pueden dejar de ponderarse los considerandos del voto minoritario, que acepta lo anterior y valora dichos resultados junto con lo sostenido por los testigos del hecho en cuanto al comportamiento evidenciado por el victimario.

Así, al momento de consumar el hecho homicida, el imputado tenía 2,25 g/l de alcohol en sangre, y refiere que los doctores Hamdam y Kotlar (médicos forenses) fueron categóricos en señalar que se encontraba sumido en un grado de ebriedad tal que, en esas condiciones, no podía comprender la criminalidad del hecho ni dirigir sus acciones.

A tal valor de intoxicación alcohólica se agregan las declaraciones brindadas por los testigos directos del hecho. Así, Leandro Alexis Rodríguez dijo que el acusado “estaba tomado y medio drogado”, que se perdía y que también desconocía el origen de la sangre que tenía, pues no se acordaba ni reconocía el hecho e incluso los desconocía a ellos. Los testigos también mencionaron que el imputado en la plaza atacó a un perro y que entró corriendo en el barrio La Paz, arma en mano, supuestamente para “ensartar a cualquiera que se le cruzara” -declaración de Leandro Rodríguez-.

Asimismo, son fundamento de la conclusión del voto en minoría las propias características de los hechos///5.- reprochados, en tanto advierte que la acción homicida era horrenda, brutal, irracional y...

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