Sentecia definitiva Nº 133 de Secretaría Penal STJ N2, 12-09-2018

Fecha de Resolución:12 de Septiembre de 2018
Emisor:Secretaría Penal STJ nº2
 
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///MA, 12 de septiembre de 2018.
VISTO: Las presentes actuaciones caratuladas: “CASTILLO, P.G. s/Robo agravado s/Casación” (Expte.Nº 29525/17 STJ), puestas a despacho para resolver, y
CONSIDERANDO:
Que la deliberación previa a la resolución ha concluido con el acuerdo de los señores Jueces que se transcribe a continuación.
El señor J. doctor E.J.M. dijo:
1. Antecedentes de la causa:
1.1. Mediante Sentencia Nº 64, del 5 de septiembre de 2017, la Cámara Segunda en lo Criminal de Cipolletti resolvió -en lo pertinente- condenar a P.G.C. a la pena de once años de prisión, por considerarlo autor del delito de robo calificado por el empleo de arma de fuego, en concurso ideal con portación no autorizada de arma de fuego de uso civil (arts. 45, 166 inc. 2º, 54 y 189 bis sexto párrafo CP).
1.2. En oposición a lo así decidido, la defensa del señor C. deduce recurso de casación, que es declarado admisible por el a quo.
2. Agravios del recurso de casación:
Para los recurrentes la temática en discusión es la prueba de la autoría de su pupilo en la materialidad reprochada y alegan que la versión de descargo expresada por este se encuentra avalada por su familia. Luego reseñan la prueba de cargo y concluyen que el juzgador ha arribado a la sentencia de condena por su íntima convicción, pero omitiendo la consideración de elementos dirimentes, todo lo que conduce a uno de los supuestos de arbitrariedad.
Ya con mayor detalle, puntualizan que el señor C. fue condenado por su contextura física (“ser gordo”) y que el propio F., para los fines de la individualización, a fs. 387 había solicitado realizar un peritaje de reconocimiento de imagen mediante la comparación del material fílmico con sus fotografías, lo que fue denegado por la jurisdicción. Recuerda que esta también ha admitido que a quien aparece en la imagen grabada no se le ve el rostro.
Abordan luego los reconocimientos en rueda de personas. Así, refieren que W.D. dijo haberlo reconocido “por la cara”, sin que conste en la descripción previa rasgo
/// alguno el rostro, y contraponen lo anterior con el testimonio de fs. 208, en el que el mismo testigo relató que el día del hecho fue llevado a la Brigada de Investigaciones y allí le fueron exhibidos álbumes de fotos en los que señaló a dos sujetos, uno de ellos el gordo que iba con la bolsa y también otro, aunque ninguno de los dos fue el de la rueda de personas. Los letrados añaden lo que califican de incongruencia, dado que en la rueda de reconocimiento practicada en el Juzgado el día 19/10/2015 (fs. 239), ante al pregunta, D. contestó que no había observado imágenes del imputado luego del hecho, mientras que el 15/09/15 había declarado sobre el reconocimiento fotográfico y sobre otro hecho en el Juzgado.
Respecto del efectuado por N.H. -empleado de seguridad-, aducen que en el debate este sostuvo que no le había visto la cara al imputado, pero que lo identificó por su dentadura y “por el cuerpo”; explican -asimismo- que ello no se condice con el reconocimiento que obra a fs. 142, que fue ratificado por el señor H. y en el que afirmaba que solo había visto a uno de los partícipes, de cara alargada y 1,70 m de altura, y no recordaba a los otros.
Acerca de L.S. argumentan que, a diferencia de los demás testigos y de la propia F.ía, este vio a cuatro coautores y no a tres, y agregan que aquellos los vieron encapuchados mientras que el señor S. lo reconoció “por la cara” y nada dijo del rasgo principal al que aludieron los otros -su voluminosidad física-, además de lo cual, al ser consultado sobre si se le habían exhibido fotografías, dijo que no, pero al mostrarle su parte el recorrido de personas mediante fotografías del 28/08/2015 sostuvo lo contrario, todo lo que lo descalifica como acto jurisdiccional válido.
Al contrario, los letrados destacan que C.N., a quien según la acusación C. le pegó un culatazo en la cabeza, no lo identificó pese a conocerlo del barrio y a pesar de sus evidentes características físicas. Agregan que, de la gran cantidad de empleados que estaban en el lugar, nadie lo reconoció, ni por la cara, ni por el cuerpo, ni por los dientes.
En cuanto al presunto llamado telefónico realizado por P.C. el día del hecho a las 13.19 horas, que fue registrado por la antena que cubre la zona de “Pollolín” (indicio que fue evaluado como cargoso), la defensa plantea que el sentenciante ha hecho un mérito parcial del informe, pues este aclara que hay situaciones en que, si la antena que cubre el área del móvil se encuentra saturada o fuera de servicio, la llamada se cursa por intermedio de otra. A
///2. esto añade que el área de cobertura de tal antena no fue establecida, pero que cubre media ciudad de Cipolletti, incluido el Barrio 1200 Viviendas, en el que habita el encartado.
Describe un listado de pruebas con resultado negativo en cuanto a la relación del señor C. con los hechos de la causa, entre los que destaca a sus familiares, que narraron que almorzó con ellos al momento de los hechos.
Finalmente, de modo subsidiario, hace una crítica al monto de la pena de prisión impuesta, que entiende desmesurado.
3. Hechos reprochados:
El a quo tuvo por acreditado que el día 28 de agosto de 2015, a las 13:00 horas, aproximadamente, en la empresa Pollolín S.A., previo acuerdo y distribución de tareas, el encartado P.G.C., portando un arma de fuego sin la debida autorización legal y junto a dos sujetos más aún no identificados, ingresó a la zona del comedor donde se encontraban realizando el pago de premios a empleados y efectuó un disparo intimidatorio, amenazando a los presentes para que se quedaran callados; también golpeó a C.N. en la cabeza con la culata del arma, mientras sus consortes obligaban a algunos a tirarse al suelo y ejercieron violencia sobre otros. Así, se apoderaron de determinado monto de dinero y salieron del lugar en un vehículo VW de color rojo, dominio con terminación 253, que se encontraba en calle S.L. y cuyo conductor no fue identificado, y se dieron la fuga.
4. Análisis y solución del caso:
4.1. Fundamentos de la sentencia sobre la coautoría:
El juzgador determinó que uno de los que habían ingresado al inmueble y desplegado la conducta delictiva señalada fue P.G.C., para lo...

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