Sentencia Nº 103 de Secretaría Penal STJ N2, 28-07-2011

Fecha de Resolución:28 de Julio de 2011
 
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PROVINCIA: RÍO NEGRO
LOCALIDAD: VIEDMA
FUERO: PENAL
EXPTE.Nº: 24805/10 STJ
SENTENCIA Nº:103
PROCESADOS: F.R.R.–.S.J.B. – FLORES LUIS - TORRES M.E.–.M.D.A.
DELITO: IMPOSICIÓN DE TORTURAS – SEVERIDADES – VEJACIONES
OBJETO: RECURSO DE CASACIÓN
VOCES:
FECHA: 28/07/11
FIRMANTES: S.N. – LUTZ - BALLADINI
///MA, de julio de 2011.

Habiéndose reunido los señores miembros del Superior T.unal de Justicia doctores V.H.S.N., L.L. y A.Í.B., con la presidencia del tercero y la asistencia del señor Secretario doctor W.A., en las presentes actuaciones caratuladas: “FABI, R.R. s/Tortura seguida de muerte, severidades y vejaciones; S., J.B. y Otro s/Severidades y vejaciones; TORRES, M.E. y Otro s/Severidades y vejaciones s/Casación” (Expte.Nº 24805/10 STJ), y concluida la deliberación, se transcribe a continuación el acuerdo al que se ha arribado en atención a las prescripciones del art. 439 del Código Procesal Penal, con el planteo de la siguiente:

C U E S T I Ó N

¿Es procedente el recurso deducido?

V O T A C I Ó N
El señor J. doctor V.H.S.N. dijo:

1.- Mediante Sentencia Nº 68, del 14 de junio de 2010, la Cámara Primera en lo C. de General R. falló -en lo pertinente- condenando a M.E.T. y R.R.F. a la pena de nueve años y seis meses de prisión e inhabilitación absoluta y perpetua, accesorias del art. 12 del Código Penal y costas, por ser co-autores de torturas (art. 144 ter inc. 1º C.; víctima P.T.) en concurso real con severidades y vejaciones (arts. 29, 45 y 144 bis inc. 3º C.; víctima J.M.Y.. También condenó a D.A.M., J.B.S. y L.E.F. a la pena de ocho años y seis meses de
///2.- prisión e inhabilitación absoluta y perpetua, accesorias del art. 12 del Código Penal y costas, por ser co-autores del delito de torturas (art. 144 ter inc. 1º C.; víctima P.T.) en concurso real con severidades y vejaciones (arts. 29, 45 y 144 bis inc. 3º C.; víctima J.M.Y.. Asimismo, absolvió a P.M.E. de los delitos por los cuales venía acusado, sin costas, a excepción de los honorarios de su letrado particular, que serán a su cargo.

2.- Contra lo decidido, el doctor O.R.P. dedujo recurso de casación a favor de R.R.F.; lo mismo hicieron los doctores F.H.B. por D.A.M. y J.O.C. en representación de M.E.T. y luego de J.B.S. y L.F..

3.- Los recursos fueron declarados parcialmente admisibles por el a quo y también por este Cuerpo, que además hizo lugar a los recursos de queja -por las porciones no admitidas- deducidos por los doctores P. y C.. El expediente quedó entonces por diez días en la Oficina para su examen por parte de los interesados, por lo que, realizada la audiencia prevista en los arts. 435 y 438 del rito, los autos se encuentran en condiciones para su tratamiento definitivo.

4.- Recurso del doctor O.R.P. a favor de R.R.F.:

4.1.- Violación de la norma del art. 144 ter del Código Penal y de los arts. 22 y 200 de la Constitución Provincial y 18 de la Constitución Nacional:

///3.
Se agravia la defensa ante la ausencia de consideración de la muerte del interno T. -que quedó en el “limbo” y fue “excluida” de la causa-. Alega que deben diferenciarse las torturas de los vejámenes y que en el sub exámine hubo “un malón descontrolado, de desaforados, que enfurecidos por la \'contumacia\' de T. en querer fugarse… quiso \'hacer justicia por mano propia\' para \'darles masa\' o incluso eventualmente matarlo…”. No advierte una tortura psíquica, sí vejámenes brutales, carentes de organización, y aduce que falta el elemento subjetivo específico de las torturas.

4.2.- Violación de las normas rituales de los arts. 375 y 380 del Código Procesal Penal:

En este punto, sostiene que ni en la requisitoria de elevación a juicio ni en la acusación final se discriminan los hechos ilícitos cometidos por cada una de las personas imputadas. Plantea que la situación sería asemejable a un homicidio en agresión, pero el delito aquí utilizado es especial; agrega que no hay constancias fehacientes de cómo sucedieron los hechos y sí alguna precisión acerca de quiénes estuvieron presentes.-


4.3.- Violación de los arts. 43 in fine, 46, 48, 49 segundo párrafo, 50 segundo párrafo, 125, 176 incs. 3º, 4º y 5º, 214 y 269 del código ritual; 20, 21 y 22 de la Constitución Provincial y 12 de la Conv. contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o D..

Este agravio se vincula con la necesidad de una investigación imparcial e independiente de los presuntos autores del organismo al que estos pertenezcan. En este
///4.- sentido, afirma que la instrucción del caso fue prevenida por personal imputado, lo que, además de la nulidad de lo actuado, hace responsable al Estado signatario por el incumplimiento de sus compromisos.

R. en tal sentido que las actuaciones se iniciaron por una prevención policial a cargo del Oficial Ayudante Denis M., que es uno de los coimputados en este expediente, y que la primera medida adoptada por este oficial fue la recepción de las declaraciones testimoniales de M.E.T. y de E.F., quienes resultan también coimputados.

Advierte asimismo un intento de culpar a “personal de muralla, desligando de todo tipo de responsabilidad a la actuación de los celadores”, todo lo que es demostrativo de un “armado” de las actuaciones que dilucida todo tipo de dudas respecto de la ilegal prevención policial. Menciona además el radiograma de fs. 9 en el que el C.C. establece que uno de los empleados agresores sería su pupilo. De lo anterior concluye que el abocamiento del J. de Instrucción fue a partir de un acto viciado de falsedad y evidentemente ilegal, en abierta violación del art. 181 del Código Procesal Penal.

Insiste en que todo es parte de una estrategia desincriminatoria del grupo de los celadores y hace un mérito de las constancias en apoyo de su agravio. En síntesis, alega que no se siguió el Protocolo de Estambul (Conv. contra la Tortura, art. 12), y destaca que una de las víctimas -la superviviente, que declaró- siguió bajo la custodia de los mismos que fueron sus agresores, por lo que
///5.- le parece que Y. cedió parcialmente a las presiones al decir que reconoció a su pupilo por la voz cuando -sostiene- los agredía.

La defensa considera que las medidas investigativas del J. de Instrucción y de la F.ía (las de fs. 109 y ss. y 139 ) son solo formales y se opone a que el F. se haya apartado en el curso del debate de la requisitoria de elevación a juicio, ya que debía actuar de acuerdo con lo dispuesto en el art. 357 del rito. También cuestiona la exclusión del peritaje realizado por el doctor D., pues este determinaba -lo que el propio médico forense admitió- que las acciones atribuidas a F. jamás habrían podido originar lesiones cerebrales mortales y, por tanto, se opone a que su asistido sea incluido entre los múltiples coautores del delito de tortura, causante del deceso del interno T.. Entiende que esto fue corroborado por los dichos en el debate del doctor H.. A lo anterior suma que el desglose de la prueba pericial del doctor D. motivó la recusación del T.unal, que fue rechazada in límine por los mismos recusados, lo que constituye un motivo autónomo de casación.

4.4.- Errores en la interpretación del material probatorio:

Dice que no puede ser contradicha la versión de descargo de F. por los testimonios de B. y P., junto con la declaración de T., pues asimismo este último no declaró lo mismo que aquellos en cuanto a quién tenía la llave para abrir el portón. Asimismo, continúa, P. dijo no recordar haberle dado las llaves a F.,
///6.- además de decir que vio a F. y a P. en la guardia a la espera del médico policial y que no vio a F. en el sector de requisa, sí a C.. Aduce que le resulta curioso que se meritúen los dichos de C., para quien el Ministerio Público F. solicitó el pase a instrucción para investigarlo por falso testimonio, y agrega que hay contradicciones entre las declaraciones de P. y B..

El letrado considera asimismo que no puede otorgarse valor al dicho de F. a Entraigas sobre la conducta realizada por F., por tratarse de un testimonio de oídas o por referencias de terceros, y luego se pregunta acerca del valor convictivo que puede darse a lo declarado por F. y Y., este último víctima del hecho y que dijo haber reconocido a F. por su voz. Además señala lo sostenido por H.S., en tanto este refirió que F. le dijo que se había torcido el tobillo cuando iba corriendo por arriba de los pabellones, lo que desmiente a B. y F., pues entonces no podría haber saltado sobre T. y Y.. En tal contexto, se pregunta acerca de los motivos para atribuirle credibilidad a Y., que muy probablemente haya sido inducido durante los meses que estuvo bajo custodia de quienes cuyos dichos debía ratificar; lo mismo plantea respecto de F., B. y Entraigas, claramente implicados en el “complot inicial”; porque a C. y a otros testigos que el Ministerio Público F. solicitó que pasaran a la instrucción. De todos sus cuestionamientos deriva que la investigación fue un complot para atribuir la muerte de P.E.T. a F., y que los que
///7.- participaron de la maniobra de disimulo y aplicaron los salvajes golpes tuvieron un resultado positivo.

4.5. Omisión de prueba dirimente:

Además de la pericial del doctor D., la parte señala diferentes testigos que declararon no haber visto a F. donde se cometieron las agresiones. Así, menciona a C.O.G.A.(.declaró en debate y a fs. 42 vta.), N.F.P. (en debate y a fs. 75), A.J.N. (en debate y a fs. 182), E.R.R.C. (en debate y a fs. 193/194), J.R.G.(.en debate), J.M.D.T. (en debate), G.O.C. (en debate), J.C.B. (en debate), L.A. (en debate), además de T., B., P. y P..

5.- Recurso del doctor F.H.B. en representación de D.A.M.:

Cabe aclarar que no fueron habilitados por el a quo los agravios referidos al mérito de la prueba testimonial, con el argumento de que responden al principio de inmediación, ello sin queja de la defensa, por lo que la porción sobre la que cabe referirse es la de arbitrariedad de sentencia.

El defensor afirma que los hechos se desarrollaron tal como lo dijo D.A.M. (integraba el grupo de celadores que llegó adonde se encontraban los...

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