Sentecia definitiva Nº 1 de Secretaría Penal STJ N2, 02-02-2012

Fecha de Resolución: 2 de Febrero de 2012
Emisor:Secretaría Penal STJ nº2
 
EXTRACTO GRATUITO
PROVINCIA: RÍO NEGRO
LOCALIDAD: VIEDMA
FUERO: PENAL
EXPTE.Nº: 25208/11 STJ
SENTENCIA Nº: 1
PROCESADA: N.A.J.
DELITO: LESIONES LEVES CULPOSAS
OBJETO: RECURSO DE CASACIÓN
VOCES:
FECHA: 02/02/12
FIRMANTES: S.N. – ESTRABOU (SUBROGANTE) – CERDERA (SUBROGANTE) EN ABSTENCIÓN
///MA, de febrero de 2012.

Habiéndose reunido los señores miembros del Superior Tribunal de Justicia doctores V.H.S.N., P.E. y F.A.C. –los dos últimos por subrogancia-, con la presidencia del primero y la asistencia del señor Secretario doctor W.A., en las presentes actuaciones caratuladas: “NECULMAN, A.J. s/Lesiones leves culposas s/Casación” (Expte.Nº 25208/11 STJ), y concluida la deliberación, se transcribe a continuación el acuerdo al que se ha arribado en atención a las prescripciones del art. 439 del Código Procesal Penal, con el planteo de la siguiente:

C U E S T I Ó N

¿Es procedente el recurso deducido?

V O T A C I Ó N
El señor J. doctor V.H.S.N. dijo:

1.- Antecedentes de la causa:

1.1.- Mediante Sentencia Nº 10, del 18 de marzo de 2011, el Juzgado Correccional Nº 14 de la IIª Circunscripción Judicial resolvió condenar a A.J.N. a la pena de un mes de prisión de ejecución condicional, por considerarla autora penalmente responsable del delito de lesiones leves culposas por el cual había sido requerida a juicio, y al pago de las costas procesales (arts. 5, 26, 29 inc. 3º, 40, 41, 45 y 94 C.P., y 372, 373, 374, 375, 379, 499 y 501 C.P.P.). Asimismo, le impuso reglas de conducta conforme con el art. 27 bis del Código Penal.

1.2.- Contra lo decidido, el señor Defensor Oficial dedujo recurso de casación, que fue declarado admisible por
///2.- el a quo y por este Cuerpo, por lo que luego se dispuso que el expediente quedara por diez días en la Oficina para su examen por parte de los interesados.

1.3.- A fs. 208/215 presentó escrito la señora Defensora General; luego, realizada la audiencia prevista por los arts. 435 y 438 del código adjetivo sin la asistencia de las partes, se ordenó agregar el escrito de la señora Defensora de Menores presentado en Mesa de Entradas (fs. 240/241 y vta.) y los miembros del Tribunal pasaron a deliberar.

2.- Recurso de casación del señor Defensor Oficial:

El funcionario sostiene que la sentencia es arbitraria porque está fundada en un testigo único y con el agravante de que es de oídas, ya que M.I.G., madre del menor víctima, relató lo que este le había contado. Afirma asimismo que la declaración de la nombrada no puede desvirtuar la presunción de inocencia que asiste a la acusada A.J.N..

Luego sostiene que la resolución no explica por qué motivo descartó de plano la versión de la imputada, también de oídas, en cuanto a que el perro se le escapó a su hijo porque su amigo comenzó a provocarlo tirándole piedras. Desconoce también los motivos por los cuales el a quo “inclinó la balanza” hacia los dichos del hijo de la denunciante y desechó la versión del otro joven.

Agrega que “no es justo caer con todas las críticas al Sr. J. Correccional, ya que resulta incomprensible que el Acusador haya presentado el caso con tan deficiente investigación. Solo un testigo de oídas, no trajo a la sala
///3.- de audiencias algún vecino que presenciara el hecho, sobre todo que acreditara que el perro se le escapó al menor sin haber sido provocado por la víctima, o que pusiera de manifiesto la agresividad del can en otras ocasiones, ni siquiera aportó la declaración del menor víctima. Y, lo que resulta más criticable es que con total liviandad sin reconocer esta carencia de pruebas por defectos de los investigadores, solicitara la condena de la imputada” (fs. 182).

El recurrente argumenta errónea aplicación de la ley sustantiva, para cuyo fin refiere que el perro no se escapó de la vivienda y, por lo tanto, no tienen relación con la situación de autos el estado precario del recinto donde se alojaba el animal ni las bajas y precarias vallas de madera que delimitan el predio de la propiedad.

Añade que el segundo deber de cuidado supuestamente violado por la imputada consiste en haber permitido a su hijo menor de trece años de edad sacar a pasear al perro R. con correa y sin bozal. Lo cierto –sigue diciendo- es que cuando este hecho ocurrió la imputada no estaba en la vivienda y el que en realidad autorizó al menor fue su hermano mayor, H.G., quien en ese momento contaba con dieciocho años de edad. Menciona además que esa era la primera vez que el menor sacaba a pasear al perro y fue autorizado por su hermano, ya que lo vio triste tirado en el piso y sin ganas de comer; y que el único que tenía autorización de la imputada para pasear el perro era su hijo mayor, quien siempre lo hacía con el bozal puesto. Plantea que esta circunstancia no fue desvirtuada en autos por
///4.- prueba alguna, sino que solo la contradice la denunciante sin basamento alguno.

El impugnante aduce que es correcto afirmar que la imputada tenía la posición de garante por vigilancia al tener en su vivienda un perro de estas características, pero que de ninguna manera puede aseverarse que haya violado su responsabilidad, toda vez que el único autorizado para pasear al can era su hijo mayor y con las medidas de seguridad apropiadas –correa y bozal-. Agrega que la imputada nunca se pudo imaginar que su hijo de dieciocho años de edad –mayor de edad para el derecho penal y civil-, en quien delegaba tácitamente el ejercicio de la patria potestad cuando se ausentaba de la vivienda, pudiera autorizar a su hermano a realizar una actividad para la cual solo él estaba autorizado, y mucho menos podía suponer que el animal, que jamás había mordido a persona alguna y era totalmente manso, pudiera hacerlo por primera vez en su ausencia.

Argumenta posteriormente que, según el principio de confianza, no viola el deber de cuidado la acción del que confía en que el otro se comportará correctamente mientras no tenga razón suficiente para dudar o creer lo contrario, y que el límite del principio de confianza se halla –en principio- en el propio deber de observación, que solo le puede ser exigido a la imputada cuando estaba presente en la casa -pues de lo contrario le habría sido imposible trabajar para mantener a sus hijos, hacer las compras, etc.-, en tanto no sería viable la vida en sociedad si no confiamos en que los demás actúen correctamente.

///5.
Por último, la defensa se pregunta cuál fue la causa que tuvo como resultado que un perro manso, tranquilo, que en sus más de quince años de vida no había mordido a ninguna persona, actuara en forma agresiva. A ello responde que fue porque sintió miedo cuando el niño víctima tomó una piedra para arrojársela, y que si el joven de trece años no hubiera tenido esa actitud agresiva no habría resultado lesionado. De tal forma, sostiene que existió una interrupción del curso causal y, de acuerdo con el principio de prohibición de regreso, no se puede regresar al momento en que la imputada salió de su casa dejando el can bajo la responsabilidad de su hijo mayor y, aun haciéndolo, tampoco se le podría reprochar una conducta culposa.

Finalmente, por las razones esgrimidas, solicita que se case la sentencia recurrida y se ordene la absolución de A.J.N..

3.- Argumentos de la señora Defensora General:

La doctora R.C.L. hace propios los argumentos del escrito recursivo por entender que la sentencia impugnada debe ser dejada sin efecto, en tanto le asiste razón al recurrente.

A los motivos recursivos...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA