Seguridad Social para Trabajadores Informales en Guatemala

Autor:Marcelo Richter
 
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I. Economía Informal en Guatemala

El problema del ámbito del trabajo en los países en desarrollo, como es el caso de Guatemala, no es en gran medida la falta de empleo, sino la presencia de empleo precario o no regularizado, que se caracteriza por su baja productividad, porque se desarrolla en actividades que no son económicamente viables y, también, porque carecen de protección social, limitando el desarrollo humano. Este tipo de actividad o empleo sitúa en la marginalidad a los trabajadores y trabajadoras que lo desarrollan y, además, puede constituir un obstáculo al desarrollo de sus países, por lo que se convierte en un escollo para la reducción de la pobreza.

Según la definición expresada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el año dos mil dos (en su estudio denominado "Conclusiones sobre el trabajo decente y la economía informal"), la expresión economía informal se refiere al conjunto de actividades económicas desarrolladas por los trabajadores y las unidades económicas que, tanto en la legislación como en la práctica, están insuficientemente contempladas por sistemas formales o no lo están en absoluto. Otra definición, también útil para este trabajo es la que indica que la denominación economía informal se refiere a los trabajadores que carecen de cualquier protección de las leyes y garantías laborales y no están protegidos por la seguridad social.

I. 1. Clasificaciones de los trabajadores de la economía informal

Existen tres grandes categorías, a las que también se conocen en forma global como "trabajadores atípicos":

  1. Trabajadores por cuenta propia: que son, sin lugar a duda, quienes representan el mayor segmento de la informalidad, grupo en el que se destacan principalmente los trabajadores independientes.

  2. Trabajadores dependientes, categoría en la que se mencionan hasta cuatro sub-clases: asalariados ocupados en microempresas; trabajadores de subcontratistas; trabajadores a domicilio; y trabajadores de casa particular remunerados.

  3. Propietarios/empleadores de microempresas, que tienen bajo su dependencia a un número reducido de trabajadores y/o aprendices. 
El criterio de diferenciación principal entre las tres categorías es que la primera se identifica con el trabajo independiente, por cuenta propia, autónomo, mientras que la segunda se identifica con el trabajo dependiente, asalariado, por cuenta ajena. La tercera categoría es una combinación de las dos primeras.
Las dos primeras clases se constituyen como destinatarios de las políticas de organización sindical, mientras que los propietarios son visualizados como parte del sector empleador, aún dentro de la economía informal, pero son considerados necesarios como interlocutores, en las negociaciones de los trabajadores a quienes pudieran representar las organizaciones sindicales.

I. 2. Seguridad Social e informalidad

El mundo tiene y permanece en crisis recurrentes, sobre todo en materia económica, pero en una situación como la actual, cuando se estima que el ochenta por ciento (80%) de la población mundial no dispone de protección suficiente en materia de seguridad social, es imperativo bregar porque se produzca una ampliación de las coberturas del sistema de seguridad social, tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo. La seguridad social, como una expresión de políticas públicas, es el instrumento más rápido para la lucha contra la pobreza, ya que constituye uno de los elementos de reparto de riqueza y de estabilización social y económica (las prestaciones limitan las contracciones de la demanda en situaciones de crisis) más significativos con los que cuentan los países.

Estudios realizados en diversos países del mundo, indican que las previsiones demográficas apuntan a un aumento de la población en edades avanzadas. Según fuentes propias de la Asociación Internacional de la Seguridad Social[1] (AISS) las previsiones son que en los próximos cuarenta años, la población de sesenta y cinco años y más, aumente en los países en vías de desarrollo un cuarenta por ciento (del 5,8 al 15%) y en los países desarrollados un sesenta por ciento (del 16 al 26%). Estos datos reflejan la necesidad de cambios en los Estados, principalmente, ante la preocupación respecto de la sostenibilidad a futuro de los sistemas de seguridad social, especialmente de los sistemas de jubilaciones y pensiones, porque generan debates en los que siempre se incide de manera interesada en las amenazas y no en las oportunidades de mejora del diseño financiero y reforzamiento fiscal que se deberían impulsar para aplicar y mantener sistemas de protección social básica que encuentren viabilidad en todos los países. Es en este escenario, en el que se tienen que promover políticas que tiendan a la incorporación de todos los trabajadores como contribuyentes a los sistemas de seguridad social porque en estos tiempos, los sectores y trabajadores de la "economía informal" se constituyen en una fuerza de cohesión social desaprovechada por carecer tanto de sistemas de protección, como de capacidad de aportación a sistemas de seguridad social que le permita vivir sin una permanente angustia existencial.

II. Estudios de opinión

Con la colaboración de la Unión Europea, la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), presentó en el mes de julio del presente año, un estudio sobre Trabajo Decente y Economía Informal.[2] A continuación se resumen...

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