El Sarrasani, una leyenda en busca del renacimiento

 
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"Patria es allí donde pueda alzar mi carpa." Menuda definición la de la señora Gertrude Kunz, más conocida como Trude, quien, en 1941 y con apenas 28 años, asumió la conducción del legendario Circo Sarrasani. El mismo circo alemán que, aunque pasen los años, todavía está instalado en el imaginario colectivo argentino. Ahora el Sarrasani, tras décadas de silencio, presenta hoy el espectáculo Graf Story, en el Tattersall, de Palermo.Desde su fundación en 1901, a las distintas carpas (a las distintas patrias, diría Trude) les pasó de todo. Decir "todo" no es una exageración. Antes de la Primera Guerra Mundial la mítica compañía atravesaba uno de sus tantos momentos de esplendor con artistas de todas partes del mundo (desde indios sioux a javaneses). Claro que el 1° de agosto de 1914, en plena función, apareció un oficial. Dijo: "Alemania entró en guerra". La mayoría de sus artistas fueron obligados a hacer el servicio militar. Otros fueron expulsados por pertenecer a países enemigos. Mientras, el ejército incautó elefantes y camellos.En 1923, iniciaron la primera gira sudamericana. Éxito total, aunque un pampero los dejó sin carpa. En perspectiva, ese hecho fue menor frente al incendio de la carpa en Amberes. Eso sucedió en 1932. Se perdieron 500 caballos amaestrados, 50 leones y 20 osos blancos. Bancarrota total. Como telón de fondo, en la patria alemana el nazismo ganaba terreno. El Sarrasani, entonces, decide volver a América del Sur. En San Pablo muere Hans Stosch-Sarrasani, el creador de esta leyenda. Asume la dirección Junior, su hijo, quien en 1935 se casa con Trude. Ella, en verdad, ni sabía que se estaba casando. Lo contó así: "Me hizo creer que estábamos en la oficina de catastro firmando un terreno que quería poner a nombre mío; a la noche, apenas bajamos las escalinatas del hotel para ir a cenar, me encuentro con una multitud vestida de gala en el hall. De inmediato comenzó a sonar la marcha nupcial. Yo miré a mi marido y le dije: «Es una broma, ¿no?»". No. Parece que fue amor.Ese mismo año una parte del Sarrasani volvió a Alemania. En el puerto los despidió el presidente Agustín B. Justo. En Buenos Aires se quedó la parte judía de esa patria dividida. Junior había negociado con el nazismo el retorno de su compañía para participar de los Juegos Olímpicos de 1936. A cambio, recibiría ayuda económica. Junior murió en 1941, a los 44 años. Al frente de la carpa, de esa patria, quedó Trude.El 13 de febrero de 1945, y no se trata de una exageración, el...

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