Salven a los peces

 
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El mar patagónico, al suroeste del Océano Atlántico, es una de las áreas marinas más ricas del planeta. Sin embargo, según la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), por lo menos 65 especies están amenazadas de extinción, sobre todo las tortugas marinas, los tiburones y las rayas. ¿Las razones? La contaminación, el turismo masivo, la pérdida de hábitats y la sobrepesca sumada a los efectos secundarios que ocasiona la actividad pesquera, al capturar incidentalmente tortugas, delfines y aves, por ejemplo. En estas aguas las especies marinas conviven con aproximadamente 700 barcos que pescan en las costas y en alta mar, para satisfacer la demanda local, pero, principalmente, a los mercados europeos."La vida en los mares no es infinita. La sobrepesca se da cuando los peces son capturados a cantidades elevadas y en forma más rápida a la que pueden reproducirse. El escaso manejo de nuestros recursos redujo notablemente muchas especies marinas", explica Pablo Bordino, biólogo marino y miembro de la Fundación Aquamarina.El caso de la merluza común, columna vertebral del sistema pesquero argentino, es uno de los más severos. El 80% de los stocks de merluzas adultas se perdió en los últimos 20 años, y en consecuencia, entre 2007 y 2008, la pesca de juveniles se duplicó. "Si continúa la pesca indiscriminada de merluzas juveniles, y las condiciones ambientales no favorecen su reproducción, el negocio pesquero dejará de ser rentable y se extinguirá", alerta Guillermo Cañete, coordinador del Programa Marino de la Fundación Vida Silvestre.Otro impacto de la pesca es la captura accidental de tortugas y mamíferos marinos. Bordino cuenta el caso del delfín franciscana, "el cetáceo más amenazado en el Atlántico sudoccidental, por su captura en redes y por la reducción de su fuente de alimentación". Se calcula que alrededor de 500 ejemplares mueren por año en la costa de Buenos Aires.Una serie de medidas anunciadas en el último tiempo dan señales positivas. El Consejo Federal Pesquero aprobó dos planes, uno en 2009, para la conservación y manejo de tiburones y rayas, y otro en 2010 para reducir la mortandad de aves marinas relacionadas con las actividades de los barcos pesqueros. Además, la Subsecretaría de Pesca de la Nación dispuso que desde el 1° de enero de este año sea obligatoria la instalación de cámaras a bordo de los buques de altura para controlar que se cumplan las normas y obtener información sobre lo que en verdad se está pescando. El...

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