Saldías, un barrio que espera el cambio

 
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A Cardozo hay que hablarle fuerte, casi a los gritos, recomiendan sus vecinos, porque a sus 80 años ya está un poco sordo y responde como susurrando. En cambio Rosa, algo más grande que el hombre, escucha a la perfección y su voz suena enérgica, igual que los recuerdos que va encadenando a medida que llegan a su mente. Ciro Cardozo y Rosa de Coria son dos de los habitantes más antiguos del barrio Saldías, que nació como un conglomerado de viviendas para empleados ferroviarios y se transformó en un asentamiento de emergencia, uno de los primeros de la ciudad de Buenos Aires.

Saldías, ubicado entre depósitos y galpones de empresas de logística, está atravesado por vías que lo separan de Barrio Parque, una de las zonas más selectas de Recoleta. Desde la intersección de las calles Salguero y Padre Mugica se despliegan casas de material y casillas de chapa y madera donde viven unas 500 personas. "Era un barrio chico y se entraba con una orden policial lo cual lo hacía más seguro", recuerda Rosa que vive en Saldías desde hace 50 años.

A mediados de los años 30 se construyeron las viviendas para el personal, proveniente del noroeste argentino, que trabajaba en la línea General Belgrano que llegaba a Retiro. La primera denominación de la estación fue Parada Kilómetro 3; luego se llamó Misioneros de Perón y Apeadero Ciudad Estudiantil hasta llegar al nombre actual. "Me trasladaron desde Salta para cubrir vacantes. Todos los que trabajamos en la cuadrilla vivíamos acá", agrega Ciro.

En la calle, casi todos se saludan por sus nombres, como en un pueblo chico, o una gran familia. Las nuevas generaciones van creciendo en el barrio, con sus ideas y convicciones, como las de César Paredes y Cristian Castillo, dos jóvenes que encabezan las actividades artísticas que se organizan en "La Canchita", que sirve para jugar al fútbol y...

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