La Rural: no hubo precio vil

La Sociedad Rural Argentina (SRA) ha ocupado el Predio Ferial de Palermo desde 1878. Este terreno era del Estado nacional y fue otorgado en uso a la entidad rural en su larga historia bajo sucesivos acuerdos de concesión o comodato. La SRA fue construyendo a su cargo las instalaciones que le permitieron realizar anualmente la exposición rural y otros eventos. Es común que los predios feriales en las grandes ciudades sean inversiones estatales o bien reciban subsidios. No era el caso del predio de Palermo, que no los recibía y además pagaba sus impuestos.El gobierno iniciado en 1989 decidió, como política, la venta de inmuebles del Estado. El predio de Palermo era de dominio privado del Estado y, por lo tanto, podía ser vendido. La legislación ad hoc establecía que los inmuebles ocupados tradicionalmente por quien les daba un uso determinado y útil para la comunidad pudieran ser vendidos en forma directa, previa valuación por una entidad independiente o el Tribunal de Tasaciones. En el caso de la venta del predio de Palermo el gobierno decidió imponer al comprador un conjunto de cargos, restricciones y obligaciones. La SRA se obligaba a construir un centro de ferias y congresos respetando estándares internacionales. Los pabellones históricos debían ser puestos en valor y se debían construir otros nuevos hasta alcanzar 50.000 metros cuadrados. Los requisitos de ferias internacionales demandaban pabellones de 12 metros de altura libre interior, aire acondicionado y canalización subterránea de servicios de electricidad, telefonía y transmisión de datos. Debía proveerse estacionamiento subterráneo para no menos de 1000 cocheras. La inversión total se acercaba así a los 100 millones de dólares. Además, la SRA debía ceder el uso del predio al gobierno por 15 días al año, entregarle el 5% de la venta de entradas y permitir el ingreso libre o con descuento, a jubilados y estudiantes. La SRA debía pagar todos los impuestos sin excepción.Con estas condiciones nunca ese predio podría haberse valuado tal como se lo hace, por metro cuadrado, para un terreno de la ciudad apto para construcciones comunes. La realidad es que la valuación exigía considerarlo como una empresa en marcha, aplicando la metodología universalmente aceptada para tal fin. El gobierno solicitó valuaciones al Banco Ciudad y al Banco Hipotecario, arribando a un precio de 30 millones de dólares. Se pagaron 10 millones de contado y 20 millones quedaron a pagar a diez años en cuotas...

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