Román, en su laberinto

Juan Román Riquelme siempre tuvo todo bajo control en su carrera, aunque hoy son muchas las preguntas que envuelven su actualidad: ¿Sigue convencido del último "no" a Boca? ¿Podrá convencerlo Sergio Massa para que se ponga la camiseta de Tigre? ¿Por qué debe retirarse así? ¿Volverá a jugar o cada día que pasa piensa más en el retiro definitivo? Lo cierto es que hoy, a los 34 años, y a casi 7 meses de haber jugado su último partido, habiendo cerrado la puerta de Boca y sin ofertas a la vista, ni él sabe qué será de su destino.Cuando arrancó jugando en la primera de Boca, en 1996, enseguida los ojos de los hinchas apuntaron hacia él porque ?claramente? era un jugador distinto, algo que no era común ver por aquellos tiempos compulsivos de la era Bilardo. Los destellos y las pinceladas que aportaba no fueron aprovechados por Héctor Veira, pero ?enseguida? con la llegada de Carlos Bianchi encontró el respaldo y las indicaciones que necesitaba para empezar a ser el crack que luego todo el mundo conoció ya en 2000, con las pisadas y la personalidad destacadas para sobreponerse a las figuras de Real Madrid en la final de Tokio.El crecimiento fue paulatino, dentro y fuera de la cancha. Pero aun cuando ?introvertido? se escondía de los periodistas detrás del hombro de Cristian Traverso, no daba ningún paso sin calcular, sin medir. Seguro de sí mismo (y defendiendo el puesto de enganche), fue haciendo una carrera muy destacada desde lo futbolístico, ubicándose entre los máximos ídolos de la historia xeneize, decisivo en cada vuelta olímpica, en cada gesta.Siempre tuvo todo bajo control, incluso cuando asumió perderse un Mundial por diferencias con Diego Maradona, el entonces entrenador del seleccionado; también cuando ?enojado? hizo el raid mediático posterior al abrazo Angelici-Falcioni con significado de continuidad del DT para 2013. Él podía estar seguro de que no volvería, pero sintió la necesidad de mostrar su disconformidad por la decisión que se estaba tomando en relación con Falcioni. El Bombonerazo podía estar en su especulación, pero lo que no estaba bajo su cálculo era el regreso de Bianchi, uno de los pocos entrenadores que podían hacer tambalear su decisión, el único que le hizo rever la frase: "A Boca no vuelvo más". Lo pensó, evaluó revertir la medida, hasta su representante, Daniel Bolotnicoff, negoció con los dirigentes un par de solicitudes del enganche, como la extensión del contrato por un año y medio más (hasta 2015) y el reajuste de la...

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