Otros roles: docentes que son mucho más que maestros

 
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Verónica Boyd, maestra del colegio privado de mujeres Santa Inés, de San Isidro, recibió un anillo por sus 20 años como docente en una de las pocas instituciones que no son mixtas. Desde hace un mes, Celina Bermejo se las arregla, como puede, para dar sus clases de Lengua en un laboratorio porque un incendio intencional destrozó el aula. Mariano Fouiller se las ingenia para enseñar robótica en una escuela privada. Marcelo Benítez da clases en una localidad de frontera en Misiones, donde los vecinos a veces lo llaman hasta para que dirima dónde termina un campo y empieza otro.

Estas cuatro historias -que eligió LA NACION para celebrar hoy el Día del Maestro- muestran que además de su rol institucional, cada vez más los docentes deben atender realidades educativas y sociales diversas y, en algunos casos, complejas.

La tarea se vuelve mucho más difícil en un contexto atravesado por paros para reclamar mejoras salariales, menor interés de los jóvenes por estudiar la carrera docente y estadísticas que indican, por ejemplo, que la mitad de los alumnos no logra terminar el secundario en el tiempo programado.

"El sistema argentino consolida la desigualdad. Porque la conclusión de los estudios secundarios está vinculada al nivel socioeconómico. Las familias que tienen ingresos bajos son las primeras castigadas por la deserción", señala el director del Centro de Estudios de la Educación Argentina de la Universidad de Belgrano, Alieto Guadagni. El especialista indica que de cada 100 chicos que ingresan a primer grado en una escuela privada, 70 egresan en los tiempos esperados. Mientras que en las públicas sólo lo logran 27.

Guadagni afirma que para revertir esta situación hay que comenzar por lo elemental: "Garantizar 180 días de clase. Y eso que el calendario escolar argentino es uno de los más cortos del mundo. Son 720 horas al año contra, por ejemplo, 1100 en Chile".

"La escuela no se adapta a la necesidad de contener a todos los sectores sociales y compensar a aquellos chicos que vienen con un déficit de instrucción. Debería tener políticas de nivelación para retener a todos los alumnos", considera la doctora en Pedagogía y ex directora general de Cultura y Educación de la provincia, Adriana Puiggrós. Y sugiere: "Los docentes deben tener un cargo único en una escuela. No pueden ir de una escuela a otra".

Sin muchas estadísticas nacionales representativas y sostenidas en el tiempo, el especialista en educación y director del Centro de Estudio de Políticas Públicas, Gustavo Iaies señala que los números del Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) muestran "que de 2000 a 2013, la Argentina está más o menos en el mismo lugar".

El experto considera que el principal punto a resolver es el de jerarquizar y darle poder al docente: "Eso requiere una escuela contracultural, donde docentes y directivos puedan armar un proyecto y definir condiciones para enseñar. Hay que trabajar para que la sociedad vuelva a...

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