Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, 18 de Septiembre de 2009, expediente 48.841/2001

Fecha de Resolución18 de Septiembre de 2009

PODER JUDICIAL DE LA NACION.

En Buenos Aires, a los dieciocho días del mes de septiembre del año dos mil nueve, reúnense los Señores Jueces de la Sala D de la Excelentísima Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Capital Federal, con el autorizante, para dictar sentencia en la causa “R.O.A. Y OTRO c/ CAJA DE SEGUROS S.A.

s/ ORDINARIO”, registro nº 48.841/2001, procedente del Juzgado Nº 11

del fuero (Secretaría Nº 21) donde está identificado como expediente Nº

88.575, en los cuales como consecuencia del sorteo practicado de acuerdo con lo previsto por el art. 268 del Código Procesal resultó que debían votar en el siguiente orden, D.: V., D. y H..

Estudiados los autos la Cámara planteó la siguiente cuestión a resolver:

¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada?

A la cuestión propuesta, el señor J.G.V., dijo:

I.

  1. O.A.R. y S.L.M. promovieron la presente demanda contra la Caja de Seguros de Vida S.A. (actualmente Caja de Seguros S.A., con motivo de la fusión por absorción informada a fs. 90/92) por cobro de la suma de $ 48.800 -o lo que en más o menos resulte de la prueba- correspondiente a cierto seguro de vida colectivo contratado por SIDERCA S.A.I.C. (ex empleadora del señor R.)

    para cubrir el riesgo de incapacidad total y permanente de ambos, con más los intereses y costas del proceso.

    Conforme fluye del acápite 10° del escrito inicial, aquella pretensión pecuniaria se desglosó en $ 27.000 equivalentes a veinte sueldos conforme la póliza 13.071; $ 13.500 equivalentes a diez sueldos según la póliza 13.071/C; y la suma de $ 8.400 en concepto de daño moral (fs.

    22vta.).

    Explicaron que el señor R., como empleado de SIDERCA

    S.A.I.C., era beneficiario de una póliza de seguros emitida por la demandada, y que voluntariamente pagó una segunda póliza a favor de su cónyuge, aquí coactora.

    Precisaron que las primas se pagaron íntegramente mediante descuentos en las remuneraciones mensuales del actor.

    Describieron las dolencias físicas que aseveraron padecer, y relataron que cuando conocieron que eran portadores de una incapacidad total y absoluta, denunciaron el siniestro.

    Argumentaron que en tanto la aseguradora no se expidió dentro del plazo legal sobre la aceptación o rechazo de los siniestros, el derecho creditorio objeto de este juicio se encuentra definitivamente incorporado en sus patrimonios.

    Por último, solicitaron la imposición de intereses moratorios y "sancionatorios".

  2. La aseguradora solicitó el rechazo de la demanda incoada por los actores (fs. 44/51).

    Sostuvo que la denuncia efectuada por aquéllos carece de toda eficacia, pues desatendió el procedimiento convencional específico establecido a tal efecto.

    Además, argumentó inaplicable en los seguros de personas la exigencia contenida en el artículo 56 de la ley 17.418; debiendo ser aplicado entonces el principio general del artículo 919 del código civil por el cual no puede atribuirse al silencio calidad de manifestación de voluntad.

    Negó también que los actores sean portadores de una incapacidad que pueda ser considerada suficiente para hacerse acreedores de la indemnización prevista en las pólizas.

    Por último, rechazó todo derecho de su contrario a obtener una indemnización por daño moral.

  3. La sentencia dictada a fs. 434/441 admitió la demanda y condenó

    a Caja de Seguros S.A. a pagar a O.A.R. la suma de $

    26.605 y a S.L.M. la suma de $ 13.302,50, con más intereses y costas.

    Para así decidir, la magistrada de grado tuvo por acreditada la oportuna denuncia de los siniestros por parte de los actores, y juzgó

    configurado en el caso, ante el silencio de la aseguradora, el supuesto de aceptación tácita normado por el artículo 56 de la ley 17.418.

    1. Ambas partes apelaron el fallo reseñado precedentemente.

      Los actores pretenden que este tribunal disponga un aumento cuantitativo del monto de condena. Así, impugnaron la sentencia exclusivamente en cuanto (a) omitió condenar a la demandada a abonarle un resarcimiento por el daño moral que dicen haber padecido; y (b) no dispuso la capitalización de los intereses moratorios. Desarrollaron esos agravios en fs. 460/461, los que fueron contestados en fs. 472/474.

      De su lado, la aseguradora se quejó por haber sido condenada.

      Fundó su apelación en fs. 463/465, pieza que fue contestada por los actores en fs. 467/470.

      De la escueta descripción de ambos recursos se advierte que la impugnación de la aseguradora tiene un mayor alcance, en tanto cuestiona la solución sustantiva del pleito.

      Ante tal situación, un razonable orden metodológico impone analizar primeramente el soporte argumental de esta queja para luego, de ser necesario, ingresar en la crítica de los actores.

    2. Recurso de Caja de Seguros S.A.

      (1) A fin de identificar concretamente el conflicto vigente ante esta alzada, entiendo pertinente señalar aquellos argumentos defensivos que,

      expuestos por la aseguradora en la anterior instancia, no integran el catálogo de asuntos traídos a conocimiento de la Sala.

      Además, como se verá, ello permitirá vislumbrar cierta mutación en la estrategia defensiva desplegada por la demandada en este juicio.

      Al comparecer a juicio, la entonces Caja de Seguros de Vida S.A.

      resistió la pretensión incoada en su contra con base, principalmente, en la ineficacia contractual de la denuncia de los siniestros efectuada por los señores R. y M..

      Desde esa perspectiva, sostuvo que los actores alteraron el procedimiento de denuncia contenida en el clausulado del contrato de seguro colectivo. Añadió que ello "...constituye una actitud abusiva, ya que se elude la forma natural de constatación y liquidación del siniestro y se la reemplaza con una caricatura de denuncia..." (fs. 46).

      Así, tildó de anómala la remisión por medio postal al tomador de la póliza (en el caso, la empresa SIDERCA S.A.I.C.) de los formularios de denuncia de siniestro, e insistió en su ineficacia.

      En ese sentido, negó que haya existido silencio de su parte pues nunca le fue puesta en conocimiento la pretensión de los actores (fs. 49:

      cuarto párrafo) y aseveró que "...no hay constancias de recepción de denuncia del siniestro..." (íd., tercer párrafo).

      Esa línea argumental fue profundizada en la oportunidad prevista por el ordenamiento adjetivo para alegar sobre la prueba producida en la causa.

      En esa pieza puede leerse que "...según se acreditó en autos mi representada jamás recibió tal denuncia de siniestro" (fs. 413vta: primer párrafo). Además, la aseguradora describió puntillosamente el procedimiento pactado con la empresa tomadora de los seguros colectivos de vida para la denuncia de la ocurrencia de un siniestro. Identificó

      concretamente el sector de esa empresa designado para la recepción de las denuncias y argumentó que cuando la misma es presentada en otro sector no es posible verificación alguna (fs. 413vta. in fine).

      En suma, argumentó la compañia de seguros que no puede haber aceptación...

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