De cómo los robots van a cambiar el mundo

 
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Después de tantas páginas, después de miles de kilómetros de película cinematográfica dedicada al tema, es por lo menos decepcionante que los robots empiecen a entrar en nuestra vida cotidiana de formas tan inofensivas. Sobre todo porque constituyen la próxima gran revolución tecnológica.Sí, como leíste. Todos los dispositivos que se presentan en estos días –en el Consumer Electronics Show, en el Google I/O, en la Computex de Taipei, en la IFA de Berlín– son extensiones de la computadora personal, reencarnaciones de una idea que fascinó al mundo y lo cambió hace casi 33 años. Tablets, smartphones, anteojos y pulseras inteligentes, etcétera. Como la PC en su momento, están causando y seguirán causando cambios radicales en la forma en que nos comunicamos, compramos, nos entretenemos y trabajamos. Siguen siendo disruptivos, pero no revolucionarios.La PC produjo un giro copernicano en la historia de la civilización al proveernos poder de cómputo, antes reservado a gobiernos y grandes compañías. A esto se sumó Internet, que nos brindó la capacidad de broadcasting, antes en manos de los medios de comunicación y los gobiernos. Ese cambio de paradigma, al que se suman los smartphones y tablets (etcétera), está en marcha en este momento. Pero no será el último.La próxima revolución vendrá de la mano de los robots.En rigor, hay varios frentes que van a alcanzar masa crítica durante las décadas por venir. Todos nos enfrentarán a graves decisiones. La genética, por ejemplo, va a cambiar nuestras vidas de maneras tan profundas que la única bibliografía válida está por ahora en el anaquel de la ciencia ficción. Falta, pero ocurrirá. Basta pensar cómo continuaría la civilización si pudiéramos extender la expectativa de vida a 500 años.Podrían también ocurrir revoluciones inesperadas. Tema frecuente de la literatura de anticipación, aunque los ejemplos brillantes son escasos, ¿qué pasaría si mañana nos visitara una civilización extraterrestre?Así que volvamos al tema del que esta columna viene ocupándose desde hace más de dos décadas: la electrónica de consumo.El recolectorHace mucho que las máquinas autónomas están con nosotros. Pero no entre nosotros. Su actividad se ha mantenido circunscripta a las líneas de montaje. El reemplazo de mano de obra humana por máquinas no estuvo libre de costos. Se perdieron puestos de trabajo, pero se crearon otros, en gran medida relacionados con los servicios que los nuevos niveles de productividad requerían. Salvo para los que vivieron...

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