Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil - Camara Civil - Sala M, 23 de Febrero de 2021, expediente CIV 068421/2013/CA001

Fecha de Resolución23 de Febrero de 2021
EmisorCamara Civil - Sala M

Poder Judicial de la Nación CAMARA CIVIL - SALA M

ACUERDO. En Buenos Aires, a los días del mes de febrero del año dos mil veintiuno, hallándose reunidas las señoras jueces de la S. “M”

de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Dras. M.I.B. y G.A.I., a fin de pronunciarse en los autos “R., J.C. y otro c/E., O.A. y otros s/ daños y perjuicios”, expediente n°

68.421/2013, la Dra. I. dijo:

  1. En la sentencia que luce a fs. 627/636, el señor juez de primera instancia hizo lugar a la demanda promovida por J.C.R. y M.L.R., y condenó a O.A.E. y a Liderar Compañía General de Seguros SA (esta última, en los términos del art. 118 de la ley 17.418)

    a abonar a los actores la suma total de $189.600, en el plazo de diez días, con más sus intereses y las costas del proceso.

    Contra dicha decisión expresaron agravios los actores (15/09/2020), los que fueron contestados por la citada en garantía (01/10/2020); y la citada en garantía (28/09/2020), los que fueron respondidos por los actores (15/10/2020).

    Finalmente, la providencia que llamó autos a sentencia ha adquirido firmeza, por lo que la causa se encuentra en condiciones de dictar el pronunciamiento definitivo.

  2. Antecedentes del caso Según se expuso al promover la demanda, el día 6 de agosto de 2011, a las 9:40hs aproximadamente, J.C.R. circulaba al mando de su motocicleta Z.Z., dominio GMT-894, con su pareja de acompañante, M.L.R., por la Av. B., de la localidad de F.V.. Al llegar a la intersección que la arteria mencionada forma con Balcarce,

    emprendieron el cruce ya que el semáforo se encontraba con luz verde para quienes circulaban por B.. En ese momento fueron impactados desde su derecha por el vehículo Fiat Palio, dominio CVC-003, conducido en aquella oportunidad por el demandado, quien violó la señal lumínica que le impedía el paso.

    A raíz del impacto, los actores sufrieron las lesiones que describieron en el escrito inicial. El resarcimiento de los daños patrimoniales y extrapatrimoniales padecidos por las víctimas como consecuencia del accidente,

    constituye el objeto del presente proceso.

    Fecha de firma: 23/02/2021

    Alta en sistema: 24/02/2021

    Firmado por: M.I.B., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: A.P.R., SECRETARIO INTERINO

    Firmado por: G.A.I., JUEZ DE CAMARA

  3. La sentencia El Magistrado de la instancia anterior admitió parcialmente la demanda y acordó a J.C. la suma de $4.800 tratamiento psicoterapéutico y $80.000 por daño moral; y a M.L. $80.000 por tratamiento psicoterapéutico y $100.000 por daño moral. Para así decidir, tuvo por acreditada la existencia del accidente y fundó en un factor objetivo de atribución la responsabilidad atribuida al demandado. Por último, ante la ausencia de eximentes que hubieran de quebrar el nexo de causalidad entre el hecho y los perjuicios, consideró configurada la obligación de reparar los daños provocados a las víctimas.

  4. Los agravios En esta instancia, los actores se quejaron por el rechazo de las partidas indemnizatorias reclamadas por incapacidad sobreviniente y la suma reconocida por el tratamiento psicoterapéutico.

    Por su parte, la aseguradora Liderar Compañía General de Seguros SA cuestionó la responsabilidad que se le atribuyó en la sentencia, el monto otorgado por daño moral y el temperamento adoptado en materia de intereses.

  5. Aplicación de la ley en el tiempo Los recurrentes no formularon ninguna crítica en relación al marco legal con sujeción al cual mi colega de la instancia anterior resolvió la cuestión, lo que me exime de abundar en consideraciones acerca de ese tema. Sin perjuicio de ello, habré de aclarar que, como la relación jurídica que dio origen a esta demanda se consumó con anterioridad al advenimiento del actual Código Civil y Comercial de la Nación, será juzgada -en sus elementos constitutivos y con excepción de sus consecuencias no agotadas- de acuerdo al sistema del anterior Código Civil, interpretado, claro está, a la luz de la Constitución Nacional y de los Tratados Internacionales de Derechos Humanos ratificados por nuestro país porque así lo impone una correcta hermenéutica en respeto a la supremacía constitucional (cfr. art. 7, C.C. y C.; S.L., “E.,

    Naiara Belén c/ Guerra, C.A. y otros s/ daños y perjuicios”,

    17/3/2016, expte. N° 87.204/2012; “C., V.E.c.M., J.A. y otro s/ cumplimiento de contrato”, 26/4/2016, expte. N° 38.543/2013;

    D., Odina Elizabeth c/ Cencosud S.A. s/ daños y perjuicios

    , 12/5/2016,

    expte. N° 59.298/2011; entre muchos otros).

    Fecha de firma: 23/02/2021

    Alta en sistema: 24/02/2021

    Firmado por: M.I.B., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: A.P.R., SECRETARIO INTERINO

    Firmado por: G.A.I., JUEZ DE CAMARA

    Poder Judicial de la Nación CAMARA CIVIL - SALA M

  6. La configuración de la responsabilidad civil en el caso Como punto de partida, cabe tener en cuenta que tratándose el presente caso de un proceso de daños y perjuicios a raíz de un siniestro vial originado por la colisión entre automóviles, a esta altura del desarrollo científico en la materia, la doctrina y la jurisprudencia son absolutamente uniformes en cuanto a que los vehículos constituyen cosas riesgosas en sí mismas, y que el factor de atribución de responsabilidad a su dueño y/o guardián es objetivo, por imperio del artículo 1113, párrafo, 2ª parte del Código Civil (en la actualidad,

    la misma solución es consagrada en los arts. 1757, 1758, 1769 y concs. del Código Civil y Comercial). En consecuencia, no pesa sobre el actor la carga de demostrar la culpabilidad de los responsables, y éstos ni siquiera pueden exonerarse acreditando su propia diligencia, porque la imputación de la obligación de resarcir se fundamenta en un factor de tipo objetivo, que hace total abstracción de un juicio de reproche acerca de la conducta del sindicado como responsable. Antes bien, son los demandados y la citada en garantía quienes para eximirse de responsabilidad deberán probar la “causa ajena”, esto es, la ruptura del nexo causal ya sea en virtud del hecho de la propia víctima, del hecho de un tercero por el cual no deben responder, o la existencia de un caso fortuito o de fuerza mayor. Lo mismo sucede para la reconvención deducida por el demandado.

    Así, tal como lo ha expresado calificada doctrina, a partir de la recepción jurisprudencial de la teoría del riesgo creado, en materia probatoria, la víctima en primer lugar está relevada de acreditar el carácter riesgoso del automóvil, que se presume iuris et de iure; en segundo término, y en relación con la prueba de la relación causal, demostrado que el perjuicio provino de la intervención del automotor se presume iuris tantum que el daño fue provocado por el riesgo de la cosa. Por ende, la carga que pesa sobre el reclamante respecto de la relación causal se limita a la participación de esa cosa riesgosa en el evento; ello trae aparejada la presunción de causalidad adecuada en el sentido de que el daño provino o derivó del riesgo del vehículo (cfr. G.,

    Los accidentes de automotores y la teoría del riesgo creado (En la doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de la Suprema Corte de Buenos Aires)

    , LL, 1991-C-719).

    Pues bien, en esta instancia no existe controversia en relación a las circunstancias de tiempo y lugar en las que se produjo la colisión ni cuáles fueron los rodados que intervinieron.

    Fecha de firma: 23/02/2021

    Alta en sistema: 24/02/2021

    Firmado por: M.I.B., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: A.P.R., SECRETARIO INTERINO

    Firmado por: G.A.I., JUEZ DE CAMARA

    Las partes disienten en cuanto a quien fue el que violó la señal lumínica que le impedía emprender el cruce donde se produjo el contacto.

    En ese contexto, mi colega de grado juzgó no sólo que el demandado no cumplió con la carga de probar su eximente, sino que además, las pruebas producidas en autos favorecían la versión brindada por los actores,

    motivo por el cual concluyó en que fue E. quien cruzó en rojo.

    En esta instancia, la citada en garantía sostuvo que no se encuentra probado en autos que fuera su asegurado quien realizó una maniobra antirreglamentaria. Además, adujo que no eran sólo los actores quienes circulaban a bordo de la motocicleta, sino también su hijo menor de edad, circunstancias que,

    a su criterio, fue determinante para que se produjera el siniestro, ya que el Sr. R. no se encontraba en condiciones de realizar alguna maniobra para impedirlo.

    Ahora bien, es cierto, como sostuvo el recurrente, que las constancias adunadas en este expediente y en la causa penal caratulada “E.O.A. s/ lesiones culposas”, expte. n° 7.036/2011, cuyas copias certificadas tengo a la vista en este acto, no permiten adquirir cierto grado de certeza en cuanto a que el conductor violó la señal lumínica. Ocurre que en sede represiva no se produjo ninguna prueba que permitiera despejar este interrogante. Sólo los actores fueron quienes declararon acerca de la mecánica del evento (v. fs. 58, 80,

    155, 186), ya que el imputado se negó a hacerlo (v. fs. 215/217).

    Además, la reconstrucción de los hechos realizada por la Agente Fiscal de la causa en su pedido de elevación a juicio de fs. 219/221, donde sostuvo que fue el imputado quien cruzó en rojo, no importa un pronunciamiento que torne aplicable las reglas de la prejudicialidad penal y me obligue a fallar en ese mismo sentido (arts. 1102 y 1103 del Código Civil y arts. 1774 al 1780 del Código Civil y Comercial de la Nación).

    Sin embargo, tal como lo dije más arriba, una vez acreditado el contacto material entre los rodados, eran los accionados quienes cargaban con la prueba de su eximente, en este caso la culpa de la víctima.

    En este sentido debo expresar que no resulta relevante para el caso los sectores de los rodados que tomaron contacto, ya que por tratarse de una intersección semaforizada, en la que los semáforos funcionaban correctamente, ninguna incidencia tiene la calidad de embistente o quien habría atravesado la mayor parte de la encrucijada al momento...

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