Riesgos del Trabajo y Objeción de Conciencia

Autor:Rodolfo Capón Filas
Cargo:Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales (UNL), Profesor emérito de la Universidad Mayor de Lima y de la Facultad de Ciencias Sociales (UNLZ)

I.Estructura de la Objeción de conciencia

a.Sentido

1.Reiterando lo ya expresado es el derecho de todo hombre a no empuñar las armas o prepararse para matar, por razones de libertad de conciencia, ofreciendo servicios civiles como alternativa. Si bien refiere a temas bélicos, sistémicamente cabe extenderla a supuestos laborales vinculados a problemas éticos, en los que el trabajador puede negar su débito hasta que se solucione el conflicto moral.

Cabe visualizarla también como deber en cuanto su ejercicio contribuye a la justicia social y a la paz consecuente. Mientras madure el tiempo para concebirlo como jurídico, por el momento vale considerarlo como ético, derivado del "nemo laedere".

b. Reconocimiento.

2.Vinculada con el tema bélico, fue reconocida como derecho humano por el Parlamento Europeo mediante resolución del 07.02.1983. Ha sido receptada en las legislaciones de Alemania Federal, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Polonia, Suecia.

En nuestro país, la ley 24.429 (B.O.10/01/95) art.20 norma:

"Los ciudadanos que en la oportunidad de la convocatoria expresada en el artículo anterior, se consideren impedidos para cumplir con la capacitación militar, en razón de profesar profundas convicciones religiosas, filosóficas o morales, opuestas en toda circunstancia al uso personal de armas o a la integración de cuerpos militares, deberán cumplir el Servicio Social Sustitutorio, por el término que la reglamentación determine, que no podrá ser mayor a un año".

c. Relación entre desarme y desarrollo.

3. Las Naciones Unidas en la Estrategia para el Tercer Decenio, art. 13, señalan la relación entre desarme y desarrollo.

Con respecto al tema bélico, la Confederación Mundial del Trabajo intenta la objeción de conciencia cuando las empresas mutan de paz a guerra. En este caso, los trabajadores pueden rechazar el cambio y exigir la situación anterior, sin pérdida de derecho alguno. En la mutación se cambió el objeto de la relación, ya que el fin (bélico) tipifica la actividad: si bien la materialidad de la tarea es idéntica, no lo es la actividad.

La relación entre desarme y desarrollo ha sido analizada por la Organización Internacional del Trabajo en un ejercicio de simulación.

El estudio indica que el desarme ofrece un incentivo que podría contribuir a crear una corriente de opinión pública y de apoyo gubernamental encaminada a destinar una parte de los gastos de defensa como fuente de fondos consagrados al desarrollo. El crecimiento en los países en desarrollo y, por ende, las oportunidades de empleo, aumentaría en proporción de las transferencias de recursos financieros y suministraría oxígeno en forma de demanda a las industrias del Norte, transformando así en benéfico el círculo vicioso. El estudio explica la premisa de base para una serie de ejercicios de simulación llevados a cabo con el fin de analizar las repercusiones a mediano plazo (1990-2000) de semejante vínculo entre el desarme y el desarrollo.

En tres hipótesis utilizadas se parte de la base de que para 1990 se lograría en el Norte un crecimiento sostenido con no más de un 4% anual de tasa de inflación y que el proteccionismo sería mantenido a raya.

La primera hipótesis no prevé intervención alguna en materia de desarme y mantiene elstatu quo. La segunda supone una reducción del 10% en los gastos militares durante el decenio del 90, generando así economías que permitirían aumentar la asistencia oficial al desarrollo, que pasaría de su actual nivel de 0,23% del PNB de los países donantes a 0,7%, propuesto por las Naciones Unidas. La tercera, en que hace hincapié el estudio, aboga por recortar en una tercera parte los gastos de defensa a partir de 1990, lo cual suministra hasta un 1,6% del PNB en fondos por transferir a los países en desarrollo.

Suponiendo que todos los fondos ahorrados mediante la reducción de los gastos militares en el Norte fueran transferidos al Sur y utilizados para acelerar el crecimiento y el desarrollo, se procedió a simular dos estrategias. La primera, una estrategia sin redistribución de ingresos, agravaría la des/igualdad en el Tercer Mundo y dejaría de lado a los pequeños productores de las zonas rurales y urbanas. En la segunda, los fondos se utilizan para promover el empleo y la redistribución de la renta. Esta estrategia antipobreza destina los fondos transferidos al acceso a la propiedad de la tierra por parte de los agricultores pobres y campesinos sin tierra, a las correspondientes tareas de investigación y de desarrollo y al suministro de fertilizantes, agua y otras ayudas similares. En las zonas urbanas, los productores de baja productividad deberían tener mejor acceso a los mercados, así como a la capacitación, a la mano de obra calificada, al crédito y a los servicios públicos en general. El estudio describe detalladamente los resultados de la simulación de varias combinaciones de hipótesis de desarme y estrategias de desarrollo nacional. Pudo así verse que la hipótesis que presupone una reducción en una tercera parte de los gastos militares combinada con la estrategia antipobreza para el desarrollo producía mayores beneficios tanto para el Norte como para el Sur, tal como lo indican las proyecciones de crecimiento y empleo anteriormente mencionadas. En comparación con la simulación sin desarme, ese corte de un tercio sumado a la hipótesis de acción contra la pobreza arroja una tasa adicional de crecimiento anual de 0,4% para el Norte y de 1,9% para el Sur. En términos de empleo, la diferencia correspondiente sería de 10 millones de nuevos puestos de trabajo a tiempo completo en...

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