De la revolución a la metamorfosis

Autor:Edgar Morin
Cargo:Sociólogo.
RESUMEN

El éxito Verde en las elecciones europeas, en Francia, no debe ser ni sobreestimado ni subestimado.

 
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El éxito Verde en las elecciones europeas, en Francia, no debe ser ni sobreestimado ni subestimado. No debe ser sobreestimado porque proviene en parte de la carencia del Partido Socialista, de la escasa credibilidad del MoDem y de las pequeñas formaciones de izquierda. No debe ser subestimado porque manifiesta también el progreso político de la conciencia ecológica en nuestro país.

Pero lo que sigue siendo insuficiente es la conciencia de la relación entre política y ecología. Desde luego, con mucha razón, Daniel Cohn-Bendit habla en nombre de una ecología política. Pero no basta con introducir la política en la ecología; es necesario también introducir la ecología en la política. En efecto, los problemas de la justicia, del Estado, de la igualdad, de las relaciones sociales, escapan a la ecología. Una política que no englobara la ecología estaría mutilada, pero una política que se redujera a la ecología estaría igualmente mutilada.

La ecología tiene el mérito de inducirnos a modificar nuestro pensamiento y nuestra acción sobre la naturaleza. Sin duda, esta modificación está lejos de realizarse. La visión de un universo de objetos que el hombre está destinado a manipular y a dominar no ha sido verdaderamente sustituida todavía por la visión de una naturaleza viva en la que es preciso respetar las regulaciones y las diversidades.

La visión de un hombre «sobrenatural» no ha sido sustituida todavía por la visión de nuestra interdependencia compleja con el mundo vivo, cuya muerte significaría nuestra muerte. La ecología política tiene además el mérito de conducirnos a modificar nuestro pensamiento y nuestra acción sobre la sociedad y sobre nosotros mismos.

En efecto, toda política ecológica tiene dos caras, una de ellas vuelta hacia la naturaleza, la otra hacia la sociedad. Así, la política que pretende reemplazar las energías fósiles contaminantes por energías limpias es, al mismo tiempo, una política de salud, de higiene, de calidad de vida. La política de las economías energéticas es a la vez un aspecto de una política que evite las dilapidaciones y luche contra las intoxicaciones consumistas de las clases medias.

La política que hace retroceder a la agricultura y la ganadería industrializadas descontaminando así las capas freáticas, desintoxicando la alimentación animal, viciada de hormonas y de antibióticos, la alimentación vegetal...

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