La revancha de las suegras

RESUMEN

La relación familiar más temida y estereotipada muestra signos de cambio: seis de cada diez mujeres creen que este lazo se basa en el respeto y el compañerismo

 
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Tenían la locación, y las ganas de emprender. Después de un estudio de mercado, hace ya casi dos años, tomaron la decisión e inauguraron Sibelle, un centro de estética. Patricia Sander y María del Carmen Bustamante son socias, y también amigas. Y muchos se quedan boquiabiertos cuando se enteran de que, además, ellas comparten uno de los vínculos más temidos, acaso el que ha despertado más polémica en el universo familiar: Patricia y María del Carmen son nuera y suegra, respectivamente. "No puedo creer cómo hay gente que se lleva mal con su suegra. Carmen es un pan de Dios, es afectuosa, compañera, para nada invasiva y súper sencilla", dice Patricia sobre su suegra, y más de uno que esté leyendo esta nota debe pensar que es un chiste, que Patricia -simplemente- pretende ser irónica con su comentario.

Nada de eso. Patricia no tiene conflictos con su suegra, y en sintonía con lo que opinan seis de cada diez mujeres porteñas, ella cree que la relación entre ambas está basada en el respeto y el compañerismo. Así se desprende de una encuesta realizada por la Universidad Abierta Interamericana, que también sorprende con más datos, como que siete de cada diez mujeres aseguran que su suegra le ha dado la razón en algún momento, incluso contrariando a su propio hijo. Y un poco más de la mitad de las entrevistadas se siente realmente a gusto en las reuniones familiares, con suegra presente.

Es cierto que por muchos años se han escrito libros, comedias e historias de todo tipo, y la figura de la suegra ha sido un cliché, un tema obligado para psicólogos y siempre presente en reuniones femeninas. Sin embargo, la negatividad social con la que se le solía cargar cambió en la última década. Los especialistas coinciden en que la relación ha evolucionado. La nueva dinámica familiar implica, entre otras cosas, que las "abuelas" ya no están sólo abocadas al cuidado de sus nietos, opinando sobre todo. Muchas suegras atraviesan una etapa de gran vitalidad, con ganas de trabajar, hacer cursos, viajar y pocas ganas (o tiempo) de complicarle la vida al resto. "Cada vez tengo más pacientes que, al separarse, lamentan perder a la familia política, mujeres que se llevan tan bien con la suegra que les da pena no conservar el vínculo -dice la psicóloga Beatriz Goldberg, autora del libro Suegras: técnicas y estrategias para la supervivencia, de Editorial Lumen-. Los conflictos con la suegra pueden tener una magnitud de 1 a 7 en la escala de Richter, pero uno de los...

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