Un respaldo póstumo, un futuro muy complicado

El fiscal Gerardo Pollicita hizo ayer el más grande homenaje a la memoria de su colega muerto, . Desarticuló en poco más de 60 páginas la calificación de "débil" que el Gobierno y sus voceros habían hecho de la denuncia de Nisman sobre el presunto delito de encubrimiento de la Presidenta, de su canciller y de otros cristinistas de poca monta y peor calaña. que provocaron aquella denuncia y, sobre todo, la posterior y extraña muerte del fiscal. El conflicto político y judicial es más intenso ahora y el futuro de la Presidenta es, al menos en los tribunales, mucho más comprometido.

Nadie en su sano juicio puede darle una explicación racional a la existencia de una diplomacia paralela. No porque las diplomacias paralelas no existan, sino por la poquedad intelectual y moral de los diplomáticos paralelos que eligió Cristina Kirchner. Luis D’Elía, con claros antecedentes antisemitas, y Fernando Esteche, jefe del violento Quebracho, eran los mensajeros ante Irán. El diputado y jefe camporista Andrés "Cuervo" Larroque era el correveidile del Gobierno ante tales diplomáticos inverosímiles. Con semejantes operadores, la Presidenta no necesita de opositores ni de destituyentes para terminar sentada ante un juez. Ellos la llevarán.

Hubo un diálogo telefónico, que Pollicita reproduce, entre D'Elía y su amigo Jorge "Yussuf" Khalil, quien era (¿es?) el enlace con la embajada iraní en Buenos Aires, que es tan inquietante como sugestivo. D'Elía le dice a Yussuf que están hablando por teléfono con manos libres (es decir, por altavoces), que está "en Presidencia" y que no le puede decir el nombre de la persona que lo está escuchando. ¿Quién los estaba escuchando en la cima del poder? ¿Acaso el entonces secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, viejo amigo de D'Elía? ¿O era la propia presidenta de la Nación? Las respuestas a esas preguntas son cruciales para conocer el grado de involucramiento de Cristina en la causa.

Pollicita suscribió una reflexión política de Nisman. Cristina Kirchner cambió radicalmente la política de su esposo, luego de que murió, porque éste promovía la persecución de los iraníes reclamados por la justicia argentina. El fiscal pone como pruebas las declaraciones públicas de ex ministros de Néstor Kirchner, como Alberto Fernández, Rafael Bielsa, Jorge Taiana y Roberto García Moritán, este último vicecanciller durante cuatro años. La estrategia de los fiscales es interesante: coloca al Gobierno contra la memoria del fundador...

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