El renacer de la esperanza

 
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Cuando Río 2016 comienza a ser palpable, vivimos el primer contacto real del golf con el movimiento olímpico a través de los Juegos de la Juventud 2014 en China -la jugadora del Necochea Golf Club, Sofía Goicochea, fue distinguida como abanderada de nuestra delegación en la inauguración-. La cita en Nanjing tiene poco que envidiarles a los Juegos Olímpicos en cuanto a infraestructura, nivel de los escenarios y cantidad de personal y voluntarios dispuestos por la nación anfitriona. Lo concreto es que nuestra relación con los Juegos Olímpicos está en marcha y que una joven argentina ya se ganó un lugar en la historia, más allá de los resultados, por ser la primera golfista en representar a la Argentina mientras flamea la célebre bandera con los anillos.Esta conjunción se da en un momento muy oportuno: luego de algunos años de ostracismo en cuanto a resultados, nuestra región recibe varias noticias que dan crédito al título de la columna. Efectivamente, América latina comienza a encadenar una sucesión virtuosa en lo deportivo e institucional. Al mencionado logro de ser sede de los primeros Juegos Olímpicos en 2016 que darán cabida al golf, y recibir a los Juegos de la Juventud en 2018 en Buenos Aires, se produjeron resultados en los distintos tours mundiales. Ángel Cabrera ganó en The Greenbrier, su primer título del PGA Tour más allá de los majors, con lo que aseguró su permanencia en la gira, ingresó en los playoffs y está a un paso de volver a los primeros 50 del ranking mundial, que aseguran su presencia en los Majors y los World Golf Championships. Es curioso el palmarés del cordobés: se impuso tres veces en el PGA Tour y otras tres en el European Tour, además de sus 50 triunfos...

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