Reliquias: libros antiguos, un mundo de ensueño por descubrir

Papel de trapo, páginas de cuero, pergaminos, manuscritos, primeras ediciones, papel Japón, plaquettes (ediciones de pocos ejemplares efectuadas por encargo y numerados), libros intonsos (con páginas sin guillotinar), barbas, dedicatorias, firmas, encuadernaciones en cuero, cartas manuscritas, mapas de las primeras incursiones de los conquistadores de América y del mundo, fotografías de indígenas patagónicos, grabados en madera, libros ilustrados salidos casi de la imprenta de Gutenberg. Ingresar en una librería anticuaria es una experiencia fantástica que debe ser vivida.

Es recomendable entrar sin preconceptos y dejarse llevar por la sapienza del librero que siempre tiene tiempo para la charla amena, muchas veces matizada hasta con un café.

No hay computadoras a la vista, ni código de barras ni best sellers apilados a la espera de ser envueltos para un regalo. Hay una atmósfera distinta, serena, porque el tiempo no galopa a lo loco como en un shopping, sino que transcurre entre los anaqueles de cálida madera.

En los tiempos de la vertiginosa Internet y del mercado de subastas online, los libreros anticuarios no dudan en la vigencia del papel. No sólo en el antiguo, aquel que fue impreso hace mucho más de 100 años, sino en el que vendrá. Desde la antigüedad, el dispositivo que se ha adaptado y sobrevivido a todas las innovaciones tecnológicas ha sido el papel. Justamente porque no requiere de otro dispositivo para su uso. Lo mismo sucede con los grabados, los mapas, las fotografías, los afiches políticos, de películas, de avisos publicitarios...

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