La relación con la política local: de revolucionario a patriarca

La relación de con la Argentina fluctuó al ritmo de los vaivenes políticos de nuestro país. En sus años más activos tuvo una fuerte influencia en las organizaciones guerrilleras, tanto en el aspecto ideológico como en la financiación y el entrenamiento. Tras el declive de la Unión Soviética, afianzó su papel en la región como referente de agrupaciones políticas que accedieron al gobierno por vía de las urnas, armados con discursos populistas.

Contemporáneo de Juan Domingo Perón, no mantuvo con el líder justicialista lazos muy arraigados, Pero sí afianzó vínculos con el peronismo revolucionario y recibió a dirigentes y militantes de Montoneros, por ejemplo, que viajaban a Cuba para recibir adiestramiento.

El primer vínculo con la Argentina, sin embargo, surgió en 1955, antes de la Revolución, cuando conoció en México a Ernesto "Che" Guevara, quien se unió a la incipiente expedición revolucionaria que integraban los hermanos Fidel y Raúl Castro, que pisaron tierra cubana en 1958.

Al año siguiente, consolidado el triunfo en La Habana, los líderes de la revolución veían la necesidad de hacer oír su voz en el concierto de las naciones. Así, en mayo de 1959 Fidel Castro llegó a Buenos Aires , expuso en una comisión de la OEA y el presidente Arturo Frondizi lo recibió en Olivos. Ese encuentro, como la reunión reservada que Frondizi mantuvo en agosto de 1961 con el "Che" Guevara, acentuó el malestar y las presiones del poder militar sobre el mandatario argentino, que siete meses después fue derrocado.

Desatada la guerra fría, con el mundo dividido en dos ejes, la lucha armada se profundizó en la Argentina y se fortalecieron los lazos de organizaciones guerrilleras con el régimen cubano. Las teorías más arriesgadas señalan que en Cuba se depositó buena parte del dinero del secuestro de los hermanos Born, por parte de Montoneros, lo que favoreció el financiamiento de actividades políticas en la región.

La Cuba de Fidel Castro, sin embargo, no fue ajena a la curiosa y zigzagueante relación que la dictadura militar argentina de 1976 tuvo con la URSS. Como derivación de la desconfianza que en el dictador Jorge Rafael Videla generaba la política de derechos humanos de Estados Unidos, la Argentina no se sumó al bloqueo cerealero que ese país impuso contra la URSS, en represalia por la invasión a Afganistán. A tal punto, que la Argentina se convirtió en uno de los principales países proveedores de granos al régimen de Moscú.

Hace dos años, el...

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