¿Reivindicaciones históricas?

 
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Días atrás, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner viajó a Asunción del Paraguay acompañada por los gobernadores de las provincias de Entre Ríos, Misiones y Formosa, para concretar lo que ella denominó una "reparación histórica". Se trató del acto de entrega de muebles y objetos adquiridos por el presidente de Paraguay, Francisco Solano López, antes del prolongado conflicto bélico que sostuvo contra la Argentina, Brasil y Uruguay, del que pronto se cumplirán 150 años.La primera mandataria no devolvió trofeos de guerra, sino elementos de uso personal y, por lo tanto, esa restitución no constituye más que un obsequio que las autoridades paraguayas podrían destinar a algún museo. Sin embargo, en su afán por explayarse una vez más sobre uno de los tópicos favoritos del "relato", como la "guerra de la triple infamia", se hizo presente en el palacio gubernamental asunceño para acusar, una vez más, públicamente y de forma encendida, a quienes la precedieron en el gobierno de nuestro país hace un siglo y medio, en contextos muy diversos.Esa actitud se asocia con la falaz y estéril costumbre de lanzar destempladas imputaciones sobre hechos del pasado y personajes que no pueden hoy ya defenderse, en lugar de resolver cuestiones concretas del presente. Como señaláramos desde esta columna días pasados, en otra muestra de una política de agresión y hostigamiento a la nación hermana, la visita de la Presidenta pareció haber consistido también en una intempestiva gestión para cobrar la deuda vinculada con Yacyretá, aun cuando no se habla de la que hace años Cuba mantiene y acumula con la Argentina.El país hermano ha logrado hace tiempo quebrar el discurso insustancial y patriotero para abocarse a la resolución de sus problemas reales, y en esa actitud le va muy bien, pues los índices de su economía crecen de forma vigorosa y sostenida, mientras los...

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