El reino de la dedocracia

La Constitución Nacional estipula que la Argentina no admite prerrogativas de sangre ni de nacimiento y que todos sus habitantes son iguales ante la ley y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad.

La disposición es taxativa, clara, llana y no deja lugar a dudas. Sin embargo, se la ha violentado y se la violenta de un modo grosero y sistemático. La experiencia en nuestro país, exacerbada muy especialmente durante los últimos 12 años, demuestra que la idoneidad no es la regla de los gobiernos -tanto nacional como de la amplísima mayoría de los distritales- a la hora de cubrir cargos públicos. La reemplazan el nepotismo, la dedocracia, el amiguismo y la fidelidad política.

El caso del nombramiento por decreto de Delfina Rossi, de 26 años e hija del ministro de Defensa, Agustín Rossi, como directora del Banco Nación es el último de una larga saga de designaciones cuestionables en el Estado. No se trata de trabar el ingreso de jóvenes a cargos públicos, sino de que accedan a ellos sin prerrogativas de ningún tipo y por mérito propio, por concurso de oposición y antecedentes. Delfina Rossi ha demostrado contar con un currículum destacado, pero no es la única profesional con esa preparación académica. Lo que no pudo mostrar es experiencia para un cargo de semejante envergadura, para el que se necesita haberse enfrentado a situaciones específicas y contar con las herramientas necesarias para resolver problemas sobre la base de la madurez que aportan los aprendizajes.

¿Sería Delfina Rossi uno de los cincos directores del Banco Nación si no fuera la hija del ministro? No es difícil adivinar la respuesta. El nepotismo desprecia los méritos propios, antepone la confianza a la excelencia y el vínculo personal a la capacidad, al tiempo que crea una dotación de empleados virtualmente manipulables. Entrar por la ventana a un puesto público no debería tampoco ser un orgullo para quien lo consigue.

¿Sorprende la designación de Delfina Rossi? Lamentablemente no. Antes que ella, el abogado Juan Ignacio Forlón fue puesto al frente del mismo Nación, el banco más grande de la Argentina. Llegó sin concurso ni experiencia, de la mano de su amigo de la adolescencia Máximo Kirchner.

Y cunden los ejemplos en el mismo sentido:

Si hablamos de falta de idoneidad, no podemos dejar de mencionar al abogado Claudio Vázquez, quien fue designado para reemplazar al irregularmente removido juez Luis Cabral como subrogante en la Sala I de la Cámara Federal...

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba