El regreso al bajo eléctrico

 
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"El rock es libertad. Libertad de espíritu y libertad para decir lo que uno piensa. Vos en el rock podés hacer lo que quieras, podés tocar lo que sea, sumar lo que se antoje. El rock es la libertad de tocar cualquier acorde y que sirva por más que te digan que eso suena sucio. Sí, es mugre, ¿y qué? La música es mugre. La música tiene suciedad. Si no tiene mugre, no pasa nada." A los 47 años -30 de ellos arriba de los escenarios-, Federico Ghazarossian intenta explicar qué es lo que tiene el rock que aún hoy lo moviliza y lo llevó a formar un trío que se destaca entre lo más interesante del género de las últimas temporadas: Acorazado Potemkin.De mediados de los años 80 a mediados de los 90 Ghazarossian fue el bajista de Don Cornelio y La Zona y Los Visitantes, dos bandas que marcaron el paso en el rock under de su tiempo y que hoy son influencia casi obligada para las nuevas generaciones de espíritu rockero y amplitud sónica. Tras la pelea y separación de su socio y amigo Palo Pandolfo -líder de ambas agrupaciones- llegó el desencanto: "Veía el rock todo igual, muy previsible. Y sentía que yo también me estaba repitiendo, que me aburría. Decidí colgar el bajo y ponerme a estudiar full time el contrabajo, en el que descubrí una posibilidad infinita de sonidos".Su refugio fue entonces el estudio, el tango junto a El Cardenal Domínguez y el ingreso a una orquesta de alma rockera y sentir acústico como Me Darás Mil Hijos. El bajo eléctrico, aquel con el que sin virtuosismo pero con mucha potencia e intuición había dejado su sello en el rock local, quedó colgado en el armario durante ocho años. Hasta que volvió a pasar el tren. O en este caso, el barco.El ex Reincidentes Juan Pablo Fernández apareció para compartir unas canciones y, al poco tiempo, se sumó Lulo Esaín en batería. "No sabía qué hacer con el contrabajo porque no lo podía seguir -recuerda Ghazarossian-. Entonces un día llevé el bajo para ver qué onda, porque cuando las cosas se dan así, de manera natural, uno no puede ser un negado. Había algo que me estaba llevando por este camino y me dejé llevar. Por algo las cosas estaban saliendo tan bien y por algo tenía que ser así... rock".Y entonces sí resurgió de las cenizas aquello de la libertad, la suciedad, la mugre del rock. "Mugre es eso que suena entre nota y nota", declara como principio Acorazado Potemkin desde la portada de su sitio en Internet. Y Mugre se llama también su álbum debut, con el que cachetearon a la escena, apoyados en una base...

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