Las regiones del norte de Italia se rebelan contra el reparto de inmigrantes ilegales

 
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ROMA.- El drama de los cientos de miles de inmigrantes que siguen llegando en barcazas al sur de Italia -sólo el fin de semana pasado llegaron unos 6000- no sólo ha creado división entre los 28 países que integran la Unión Europea (UE), muchos de los cuales no quieren saber nada de la puesta en marcha de un sistema de cuotas para redistribuir a los desesperados. La incesante oleada de desembarcos provocó también una rebelión de diversas regiones del norte del país. Gobernadas por la xenófoba Liga Norte o por la derecha, ya no quieren recibir más a inmigrantes en busca de asilo.

Roberto Maroni, el gobernador de Lombardía, una de las regiones más ricas de Italia, cuya capital es Milán, es el líder de la revuelta. Amenaza con no girarles más fondos a los alcaldes de su territorio que reciban inmigrantes. "Les escribiré una carta a los prefectos advirtiéndoles que no reciban más clandestinos", advirtió Maroni, que enseguida sumó a su frente "antiinmigrantes" a otros dos gobernadores del norte del país: Giovanni Toti, hombre del ex premier Silvio Berlusconi, recientemente elegido al frente de Liguria (región cuya capital es Génova), y Luca Zaia, reelegido hace una semana en el Véneto (cuya capital es Venecia).

Zaia, de la Liga Norte, había abierto el fuego hace unos días en una entrevista con el Corriere della Sera al señalar que hay que decirle basta a la "ilusión de poder soportar y manejar un éxodo bíblico".

"El Véneto es una bomba que está por estallar. Tenemos 514.000 inmigrantes legales. De éstos, 42.000 están sin trabajo", lamentó.

Al coro se sumó el líder de la populista Liga Norte, Matteo Salvini, que subió la apuesta. "Estamos listos para bloquear a las prefecturas y a presidiar todas las estructuras que, con el dinero del bolsillo de los italianos, algunos quieren poner a disposición de miles de inmigrantes clandestinos", clamó.

La aparición del eje antiinmigrantes de gobernadores del próspero norte de Italia significó una bomba para el gobierno de Matteo Renzi, que enseguida salió al contraataque.

Desde la cumbre del G-7 en Alemania, recordó que fue el ahora gobernador de Lombardía, Maroni, quien, siendo ministro del Interior de Berlusconi, en 2011, en medio de otra oleada de desembarcos, tuvo la idea de comenzar a distribuir a los inmigrantes entre las 20 regiones del país. E intentó calmar las aguas.

"La situación es difícil, pero no apocalíptica. Frente a los problemas no hay que gritar...

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