Reformas a la ley de contrato de trabajo. Ley 25.877

Autor:Rainolter, Milton A.
 
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Rainolter, Reformas a la ley de contrato de trabajo. Ley 25.877
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Reformas a la ley de contrato de trabajo. Ley 25.877*
Por Milton A. Rainolter
1. Período de prueba. El artículo 92 “bis” de la ley de contrato de trabajo
La reforma introducida es la tercera que registra este art. 92 bis de la LCT. Así,
la ley 24.465, fijó el período de prueba en tres meses; no obstante por vía del con-
venio colectivo ese plazo se podía extender hasta seis meses.
La ley 25.013 lo redujo a treinta días manteniendo la extensión para las con-
venciones colectivas de trabajo.
Con la sanción de la ley 25.250 se extendió el período a tres meses nuevamen-
te, manteniendo la extensión convencional hasta los seis meses. No obstante agre-
gó que tratándose de una pequeña empresa el período de prueba sería de seis me-
ses, que los convenios podrían extender hasta doce meses.
A partir de la vigencia de la ley 25.877 se establece el plazo de tres meses úni-
camente, suprimiendo toda referencia a las pequeñas empresas y eliminando la ex-
tensión duplicada a través de las convenciones colectivas de trabajo.
No obstante las modificaciones referidas, se persiste en el criterio de conside-
rar la prueba como una fase o etapa del contrato de trabajo y no como una figura
contractual diversa. En este último, hay una finalidad técnico-productiva para cuya
obtención se cambia trabajo por salario. En el contrato de prueba la causa es la
comprobación práctica de las condiciones, de tal modo que lo esencial es el experi-
mento, teniendo el intercambio trabajo-salario mero carácter instrumental1.
Mediante este nuevo artículo se otorga la posibilidad de que cualquiera de las
partes, durante los primeros tres meses de desarrollo del contrato de duración inde-
terminada, lo extinga a su solo arbitrio y sin expresión de causa, sin derecho a in-
demnización con motivo de la extinción, pero con la obligación de preavisar. En otros
términos, se introduce una condición resolutoria mutua y limitada en el tiempo.
Dicho de otro modo, la modificación dispuesta, entonces entiende que el con-
trato de trabajo por tiempo indeterminado se entenderá celebrado a prueba durante
los primeros tres meses de su vigencia.
Complementando esta proposición normativa, el art. 43 de la ley 25.877, de-
nominada ley de ordenamiento laboral, dispone que: “Lo establecido por el art. 2° de
la presente ley, será de aplicación a todas las relaciones laborales iniciadas a partir
de su entrada en vigencia”. En el caso se trata de una norma aclaratoria, con la que
se pretendió, en primer lugar, mantener los plazos de períodos de prueba que se
encontraren en curso con los efectos y condiciones establecidos en la norma ante-
rior (art. 92 bis, ley 25.250) y que fueran suscriptos durante la vigencia de la legisla-
ción anterior.
* Bibliografía recomendada.
1 Montoya Melgar, Alfredo, Derecho del trabajo, Madrid, Tecnos, 1978, p. 414.
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En segundo lugar, no se sabe si la norma se refiere sólo a la hipótesis consa-
grada en el art. 92 bis de la LCT, o si alude a todas las normas legales que tiene re-
gulado un período de prueba en su plexo legal, como sería el caso de los estatutos
especiales. La interpretación más razonable es la que considera que el art. 92 bis
LCT, según la redacción otorgada por la ley 25.877, está destinada a regular los
contratos de trabajo regidos por la LCT2.
Sin embargo corresponde hacer una salvedad, está exceptuado del período de
prueba, el contrato de trabajo de temporada previsto en el art. 96 de la LCT, ya que
se trata de un contrato por tiempo indeterminado con prestaciones discontinuas (en
el caso, la prestación sólo se realiza durante un ciclo o temporada). Tal excepción no
estaba prevista en la regulación primigenia (ley 24.465). Se la incorporó con la ley
25.013 obviamente a efectos de evitar que por cada ciclo o temporada de trabajo se
contrate a un trabajador a prueba, puesto que no es infrecuente en algunas activida-
des que el ciclo involucre similar extensión al del período de prueba3.
Pero la reforma más importante ha sido, sin duda, la obligación de preavisar
que tienen ambas partes, según lo establecido por los arts. 231 y 232 de la LCT.
Continúa diciendo la proposición normativa, en comentario, que el período de
prueba se regirá por las siguientes reglas:
Conforme lo dispone el inc. 1°, un empleador no puede contratar a un mismo
trabajador, más de una vez, utilizando el período de prueba. Si lo hace, se conside-
rará de pleno derecho que ha renunciado al período de prueba. Ante tal previsión
cabe preguntarse si es posible considerar que rige el período de prueba en el caso
de que se reincorpore a un trabajador que en su oportunidad, no hubiere agotado el
plazo previsto en el art. 92 bis de la LCT. Como toda situación excepcional no regu-
lada específicamente, entendemos que sólo se podría contestar afirmativamente tal
interrogante con relación al tiempo faltante, pero nunca autorizar a un nuevo cómpu-
to del plazo.
El inc. 2° establece que el uso abusivo del período de prueba con el objeto de
evitar la efectivización de los trabajadores será pasible de las sanciones previstas en
los regímenes sobre infracciones a las leyes del trabajo.
Es evidente que con la modificación dispuesta en el Capítulo I, del Título III de
la ley 25.877, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEYSS) con-
centra la mayor cantidad de facultades en materia de policía del trabajo, ya que se
constituye en la autoridad de aplicación del Sistema Integral de Inspección del Tra-
bajo y de la Seguridad Social (art. 29, ley 25.877).
Pero más allá de las facultades que le competen a las provincias en materia de
policía del trabajo, la ley de ministerios 22.520 (t.o. decr. 438/92), en su art. 22, es-
tablece que será de competencia del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad So-
cial, inc. 12: “Entender en el ejercicio del poder de policía en el orden laboral en todo
el territorio nacional”. Complementando dicha norma, el inc. 6° dispone que será
2 Rodríguez Mancini, Jorge, La reforma laboral. Ley 25.877, SuplLL, marzo 2004, p. 41 y 42;
Del Bono, Carlos M., El nuevo régimen legal del período de prueba y los estatutos especiales, TSS,
2004-198 y siguientes.
3 Etala, Carlos A., El período de prueba en la ley 25.877, “LexisNexis Laboral”, p. 482.
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competencia del Ministerio de Trabajo: “Entender en la elaboración, organización,
aplicación y fiscalización de los regímenes de trabajo portuario y del transporte te-
rrestre, aéreo, marítimo y fluvial”, y el inc. 7°: “Entender en la organización, aplica-
ción y fiscalización del régimen de trabajo de mujeres y menores y en lo relativo al
contrato de aprendizaje en todo el territorio de la Nación”.
Este sistema centralista iniciado en oportunidad del dictado del decr. 15.074/43,
reiterado con la sanción de la ley 20.524 y el decr. 1111/73, se ha mantenido hasta
nuestros días, a través de la ley 22.520 y en el decr. 772/96, morigerado por los
acuerdos celebrados entre el MTEYSS y los organismos administrativos provincia-
les, en procura de la delimitación de la competencia de los gobiernos central y pro-
vinciales a efectos de coordinar la prestación de los servicios administrativos en el
sector laboral.
Precisamente, los que invocan la atribución de facultades en materia de policía
laboral a cargo del MTEYSS, aluden a los convenios 81 y 129 de la OIT. Y a ellos se
refiere en forma implícita el art. 28 y, expresamente los arts. 29 y 30 de la ley
25.877; especialmente este último, al determinar que cuando el servicio local de ins-
pección del trabajo no cumpla con las exigencias dispuestas en los convenios referi-
dos o con las que se deriven de la ley, el MTEYSS, previa intervención del Consejo
Federal del Trabajo ejercerá coordinadamente con éste y en las jurisdicciones
provinciales las correspondientes facultades.
Además, sin perjuicio de las prerrogativas propias de los gobiernos provinciales
y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el MTEYSS, realizará en todo el territorio
nacional acciones fiscalizadoras sobre el trabajo infantil (art. 35, ley 25.877).
En cuanto al régimen de sanciones, el mismo se refiere al que fue aprobado
por el anexo II del Pacto Federal del Trabajo, aprobado por la ley 25.212, que esta-
blece cuatro clases de infracciones: leves (art. 2°), graves (art. 3°), muy graves (art.
4°) y obstrucción (art. 8°), que no fueron modificados ni derogados por la ley 25.877.
Expresa, asimismo el inc. 2° que especialmente se considerará abusiva la con-
ducta del empleador que contratare sucesivamente a distintos trabajadores para un
mismo puesto de trabajo de naturaleza permanente. Se persigue evitar una alta mo-
vilidad ocupacional en tareas que requieren la contratación de trabajadores con vo-
cación de permanencia y evitar comportamientos fraudulentos.
Este desdoblamiento de los incs. 1° y 2° que contenía el régimen instituido por
la ley 25.250, obedece a un mejor ordenamiento metodológico y sistemático, distin-
guiendo así dos supuestos, el primero de ellos referido a un comportamiento prohi-
bido y, el segundo de ellos a una conducta de tipo abusiva, respectivamente.
Según el inc. 3° el empleador debe registrar al trabajador que comienza su re-
lación laboral por el período de prueba. Caso contrario, sin perjuicio de las conse-
cuencias que se deriven de ese incumplimiento, se entenderá de pleno derecho que
ha renunciado a dicho período.
La primera parte establece la obligación del dador de trabajo de registrar al tra-
bajador que comienza su relación laboral contractual por el período de prueba, tanto

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