Reflexiones sobre la Teoría Sistémica y el encuentro con el Otro

Autor:Héctor Hugo Boleso
Cargo:Abogado. Juez del trabajo en Corrientes. Docente universitario
RESUMEN

Uno de los méritos de la Teoría Sistémica, reside en que “está en devenir (es apenas un 8,66). (...)

 
EXTRACTO GRATUITO

Uno de los méritos de la Teoría Sistémica, reside en que “está en devenir (es apenas un 8,66)”1. Ello nos consiente volver a reflexionar acerca de ciertas cuestiones, y facilita la autocrítica.

En un artículo colectivo, publicado en la Revista del EFT, mencionábamos a quiénes se hallan “insertos en la Cultura del Déme…”2.

Categoría que estimo, debe ser revisada con nuestras propias herramientas conceptuales.

En principio, es imperativo reconocer que: quien extiende ante mí su mano, es el Otro, quién con su rostro me interpela.

De ahí que no debemos ser indiferentes y por todos los medios impedir caer en un “contexto de “negación estructural”. Impidiendo que “la violencia y la negación del otro, sea práctica habitual de vida en estos territorios. En este disciplinamiento socioeconómico, violencia y negación, son formas que se hallan unidas”3.

Este encuentro con el Otro –quien me pide-, debe ser la contracara de la negación.

Levinas nos advierte acerca de esta alteridad que obliga infinitamente, pues el-uno-para-el-otro en tanto que el uno-guardián-de-su-hermano, en tanto que el-uno-responsable-del-otro. Entre el uno que soy yo y el otro del cual respondo, se abre una diferencia sin fondo, que es también la no-indiferencia de la responsabilidad…No-in-diferencia que es la proximidad misma del prójimo la que se perfila sobre un fondo de comunidad…la unidad del género humano4.

La indiferencia ante el que me pide –quien se halla en una situación desventajosa- es la negación del Otro, sobre quién ejerzo violencia. Actitud Caínesca, que nos será reprochada cuándo se nos pregunte acerca del destino de nuestro hermano. En el Juicio Final en el que se interrogará no sobre deberes formales sino sobre la conducta respecto de quiénes se encontraban en situación des-ventajosa5.

Quien se encuentra en desventaja es un oprimido. Dice Dussel que: El oprimido es el pobre en la política (persona, clase, nación); mujer en la erótica machista; la niñez, la juventud, el pueblo en la pedagógica de dominación cultural. Que toda ideología de dominación, deja ver lo que oculta: la dominación; y que superando el horizonte del ser (del sistema) se accede a la exterioridad del Otro (el oprimido)…En el mundo, el Otro absoluto se revela a través del oprimido… El rostro (Prósopon en griego, persona) del pobre, su corporalidad; es ella misma la palabra originaria de donde parte6 o debe partir una ideología de liberación.

Si adoptamos una praxis de compromiso radical con los...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA