Reflexiones sobre el Empleo decente y vulnerabilidad social

Autor:Dr. Pedro Cedrés

La palabra decente, del latin "decens" es abarcativa de varias acepciones, entre ellas la de honesto, calidad de las personas, digno, de buena calidad.

De las mencionadas acepciones rescatamos dos palabras que son omnicomprensivas del concepto "decente", la calidad y la dignidad. Va de suyo entonces que el trabajo decente hace a la calidad del empleo, calidad que se configura por tres condiciones: las de trabajo, seguridad y salud, el valor y satisfacción.

A través de su larga trayectoria, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con sede en Ginebra (Suiza), ha contribuido a crear normas laborales significativas destinadas a dignificar las relaciones en el mundo del trabajo.

El trabajo decente es su objetivo principal y desde allí convergen otros: promover y cumplir las normas, principios y derechos fundamentales en el trabajo; crear mayores oportunidades para las mujeres y los hombres, para que dispongan de ingresos y empleos dignos; impulsar el alcance y la eficacia de la protección social para todos y fortalecer el tripartidismo y el diálogo social.

Desde 1999 la OIT viene promoviendo la generación de trabajo decente como un objetivo global, en el convencimiento de que constituye la mejor vía para superar la pobreza y afianzar la gobernabilidad democrática.

En toda América se ha venido consolidando desde el 2003 la promoción del trabajo decente como estrategia para avanzar hacia el logro de una mayor participación de las personas socialmente desprotegidas en el desarrollo económico, el fortalecimiento democrático, en la superación de la pobreza, la desigualdad y la exclusión en el marco de una globalización más justa y equitativa.

De esta forma se arriba en el 2006 en ocasión de la XVI Reunión Americana de la OIT en Brasilia, al compromiso tripartito de los Estados Miembros de promover una década de "Trabajo Decente en las Américas -2006-2015-".

Respecto al nivel de vida digno se logra con el trabajo productivo, la protección de los derechos, ingresos adecuados, protección social apropiada y el trabajo suficiente.

La OIT, en la Declaración de Filadelfia (1944) estableció como principio que todo Estado debe crear las condiciones de libertad, dignidad, seguridad económica e igualdad de oportunidades.

La realidad actual de la crisis internacional, su impacto en la economía nacional y la salida que se avizora, es posible por el compromiso asumido y el trabajo conjunto del estado, los empresarios y los trabajadores, los que con...

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