La rectificación del modelo

 
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Aunque ningún funcionario del gobierno nacional lo reconocerá explícitamente, muchos de los últimos gestos de la presidenta de la Nación dan cuenta del agotamiento del modelo económico impuesto por el kirchnerismo y de la necesidad de rectificaciones.Por primera vez en mucho tiempo, Cristina Fernández de Kirchner mencionó la palabra "inflación". Tal cita, efectuada durante su reciente mensaje en el acto de la Unión Industrial Argentina (UIA), pudo haber provocado más desconcierto que certezas, por cuanto aclaró que a su gobierno le preocupaban las metas de crecimiento y no las metas de inflación.De ese modo, la jefa del Estado pareció plantear que el crecimiento y la lucha contra la inflación serían objetivos incompatibles. Tal vez debería recordar que durante los primeros años de la gestión presidencial de su esposo, Néstor Kirchner, la Argentina creció sin una inflación significativa.Dilucidar el sentido del declamado objetivo de la llamada "profundización del modelo" resulta complicado con un gobierno que, en cada acto, se muestra mucho más inquieto por el cortísimo plazo y por el control de la microeconomía, que por el largo plazo y las variables macroeconómicas.Hay algo irrefutable, sin embargo. Es que las características esenciales que definieron al primer modelo kirchnerista han venido desapareciendo gradualmente en los últimos años. Ni el tipo de cambio competitivo, ni los superávit gemelos, ni la baja inflación nos acompañan en la actualidad.El equilibrio de las cuentas fiscales sólo ha sido sostenido a costa de transferencias del Banco Central y del fondo de la Anses al Tesoro Nacional, y a costa de la pérdida de reservas para cancelar pagos de la deuda pública. El gasto público ha crecido en los últimos meses a niveles intolerables, entre otras cosas, de la mano del incremento de los subsidios y de las políticas clientelistas en este año electoral, al tiempo que el superávit comercial fue cediendo fortaleza como consecuencia de la pérdida de competitividad internacional de nuestra economía. Por si fuera poco, la inversión extranjera directa se ha visto desalentada por los crecientes síntomas de inseguridad jurídica y de intervencionismo estatal.Las reservas del Banco Central cayeron en alrededor de 6000 millones de dólares en lo que va de 2011, en tanto que la fuga de capitales proyectada superaría el récord de 2008 y podría acercarse a los 24.000 millones de dólares.Nada de esto puede ser desconocido por el gobierno nacional. Se trata de...

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