Reconocimientos, excentricidades y confusiones que son de Fierro

 
EXTRACTO GRATUITO

El de anteanoche será un Martín Fierro para recordar, pero por razones excéntricas, ajenas a lo habitual. En primer lugar, desde 1999 que una persona no recibía el premio mayor, el de Oro. Jorge Lanata se suma a la lista que desde 1991 integran Mirtha Legrand, Magdalena Ruiz Guiñazú, Antonio Gasalla, Susana Giménez, Santo Biasatti, Marcelo Tinelli y Nicolás Repetto (el último, en 1999). Los 15 siguientes Martín Fierro de Oro se otorgaron a programas, 14 de ellos ficciones que disfrutaron de la gloria del momento. Un premio así a una persona supone, en cambio, el reconocimiento a la trayectoria. Y Lanata ciertamente la tiene. Ya era hora de que se valoraran sus atributos televisivos indiscutidos: despierta interés entre el público por sí solo en cada proyecto que encara, logró renovar la imagen del periodismo de actualidad en TV, le devolvió a un género casi extinguido en los canales de aire (la investigación periodística) un rating muy alto y su trabajo hoy aparece todos los días en las primeras planas de la investigación judicial sobre el poder.

Dicho esto, también hay que dejar constancia de que el Martín Fierro es una distinción que nunca (sobre todo en las décadas recientes) quedó al margen de las suspicacias. Este año esa incómoda exposición quedó a la vista por el sencillo hecho de que apenas iniciada la ceremonia ya circulaba por las redes sociales una lista (bastante certera, según se fue demostrando) de ganadores, difundida en un principio por Jorge Rial. A eso se suma otro factor señalado por los más susceptibles y que Aptra (la entidad organizadora) lejos de evitar casi siempre termina involuntariamente azuzando: otra vez se cumplió la regla de que el canal que consigue los derechos de transmisión obtiene el premio mayor. Ocurre desde 2011 y todavía más extensa en el tiempo para el caso de los noticieros.

Todo este contexto llevó a que el interés por la ceremonia dejara el salón del Hilton y se mudara a Twitter. Los invitados se despabilaron cuando Lanata recibió sus premios envuelto en el abucheo de algunos asistentes identificados con el kirchnerismo y seguramente molestos por las revelaciones que Lanata hizo en su programa sobre el gobierno anterior. Hubo muestras de flagrante intolerancia, alguna bravuconada y el "agradecimiento" de Lanata a sus adversarios políticos, sin olvidar casi a ninguno. Al final prevaleció la sensatez, pero quedó a la vista que subsisten desacuerdos ideológicos profundos y casi irreductibles en el...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA