Régimen reparación daños derivados de accidentes de trabajo

Autor:Daniela Favier

Primeras reflexiones sobre el régimen de reparación de los daños derivados de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. Daniela Favier

Fuente: Rubinzal

La aplicación temporal de la Ley 26773 respecto a la forma de pago de las distintas prestaciones dinerarias establecidas por el sistema de riesgos del trabajo ha generado diversas dudas. La autora presenta un tratamiento del problema analizando en forma particular cada una de las prestaciones sistémicas en base a jurisprudencia de la Provincia de Mendoza.

  1. Introducción

    La idea del presente artículo es aportar algunas consideraciones a la hora de analizar la aplicación del nuevo régimen establecido por Ley 26773 y su influencia sobre las mejoras que propone para la Ley 24557 y sus modificatorias.

    Siempre que ha existido una modificación en tema tan sensible como la reparación de los infortunios laborales, la pregunta de cajón es ¿desde cuándo comienza a regir?

    Al complejo panorama que de por sí presenta la reparación en materia de accidentes tenemos que sumarle un dato que no es menor, que por lo general no está claro cuando se le aplican -sobretodo- "las bondades" que pueda contemplar las nuevas disposiciones legales, basta con recordar los Decretos 1278/00 y 1694/09.

    Viene a mi memoria un recuerdo de mi infancia, cuando veía en el almacén del barrio un cartel que decía "hoy no se fía, mañana sí".

    A primera vista da la idea de que se puede comprar a cuenta, y salir de un apuro cuando no alcanza el dinero, pero en el fondo esa "bondad" nunca llega porque el día siguiente es siempre "HOY" y hoy, como dice la leyenda, no se fía.

    Para que no nos suceda lo mismo -sobre todo con los incrementos en las prestaciones que contempla esta nueva ley, se hace necesario establecer claramente su vigencia.

  2. Los objetivos de la Ley 26773

    Antes de centrar la vista en los objetivos, me parece valioso fijarse en el pretensioso título que lleva esta norma:

    Régimen de "ordenamiento" de la reparación de los daños derivados de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

    Destaco del título la palabra "ordenamiento", porque parece indicarnos que su pretensión es justamente poner orden, colocar cada cosa en su lugar.

    Desde esta visión hay que comenzar a leer sus objetivos, para que realmente cada cosa esté en su lugar, en el lugar que corresponde de lo contrario podremos objetar la falta de coherencia y autocontradicción que ello pudiera acarrear.

    En el art. 1 propone unos objetivos tan pretensiosos como su título, al decir que las disposiciones sobre reparación de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales constituyen un régimen normativo cuyos objetivos son la cobertura de los daños derivados de los riesgos del trabajo con criterios de SUFICIENCIA, ACCESIBILIDAD y AUTOMATICIDAD de las prestaciones dinerarias y en especie establecidas para resarcir tales contingencias.

    En una lectura rápida de estos objetivos, da la impresión que se pretende dar tal autosuficiencia al sistema como si no se necesitara de nadie ni de nada, para percibir en forma rápida, fácil y completa la indemnización encorsetada en la tarifa y en los baremos de aplicación obligatoria, presentándose el régimen propuesto como una especie de "cajero automático" de la reparación.

    Ante tal impresión, propongo mirar estos objetivos de manera positiva, teniendo en cuenta el sujeto de preferente tutela del sistema- la persona del trabajador- su integridad psicofísica, sus derechos fundamentales y por sobretodo el principio de progresividad.

    Aprovechando que tales objetivos jueguen a favor del trabajador accidentado o sus derechohabientes y se sumen como otros principios rectores del sistema que nos ayuden a mirar la realidad propuesta y en su dimensión real.

    Hechas estas aclaraciones pasemos al siguiente nivel, el de la vigencia.

  3. Vigencia de la ley - Principio general y sus excepciones

    De su corto articulado, extraigo una primera observación y es que no tiene previsto una entrada en vigencia general para todo el conjunto de artículos que prevé; basta leer el capítulo de las disposiciones generales compuesto por un solo artículo, el 17 ya que el siguiente -art. 18- es de forma.

    Por lo tanto como regla general podemos decir que se aplica lo dispuesto en el art. 2 del Código Civil, en cuanto dispone que ante la ausencia de indicación sobre la entrada en vigencia de una ley, se entiende que lo es a partir de los ocho días de su publicación en el boletín Oficial[1].

    Principio general que tiene excepciones ya que, como veremos, la mencionada ley contempla una serie de supuestos a los que les ha asignado momentos distintos de aparición o salida a escena.

    Por lo tanto voy a ir discriminando cuáles son los supuestos a los que se les aplica el principio general y cuáles son las excepciones que contemplan un momento diferente.

    Para ello debemos fijarnos principalmente en el art. 17. a- Prestaciones indemnizatorias dinerarias de renta periódica, previstas en la Ley 24557 y sus modificatorias[2] (arts. arts. 14 apartado2, inc. b; 15 apartado 2; 18 y 19 LRT) quedan transformadas en prestaciones indemnizatorias dinerarias de pago único, con excepción de las prestaciones en ejecución (art. 17 inc. 1 segunda parte).

    Es decir, que los pagos en renta dispuestos por el sistema[3] -aún los ordenados de esta forma pero que no se estén cobrando, es decir, que no lo esté percibiendo el beneficiario- pasan automáticamente[4] a ser una obligación que debe abonarse en un solo pago.

    Esta bondad, se aplica a partir de la entrada en vigencia general del régimen, esto es a partir de los ocho días de la publicación en el B.O.

    Lo dicho se refleja en la forma en que dispone de manera imperativa que las prestaciones "quedan transformadas" en prestaciones indemnizatorias de pago único, no fija para este caso otro momento ni hace aclaración alguna; por el contrario esta expresión es indicativa de la idea de aplicación inmediata.

    Todo lo cual se condice con los objetivos que propone la misma ley.

    Por lo tanto podemos adelantar, que aún cuando se tratara de un reclamo en el que el actor no haya planteado la inconstitucionalidad de la forma de pago en renta o no se hubiera hecho lugar a tal pedido, lo cierto es que se aplica esta novedad aún a estos supuestos y por lo tanto la obligación debe ser cumplida en un solo pago, siendo la única excepción, a tal beneficio, de que la prestación se esté ejecutando.

    Esto no es novedad para las ART no solo por los innumerables fallos que han descalificado el pago en rentas sino porque ello también fue visualizado por la misma Superintendencia de Riesgo del Trabajo, cuando emitió la instrucción n° 1644/11, de fecha 13 de abril del año 2011 como respuesta a las inquietudes planteadas por la UART (Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo)

    Allí dispone en síntesis que basado en el criterio impuesto por la CSJN[5] y la doctrina de...

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