Sentencia Definitiva de SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA PROVINCIA, 20 de Mayo de 2009, expediente C 94046

PresidentePettigiani-Negri-Kogan-Genoud
Fecha de Resolución20 de Mayo de 2009
EmisorSUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA PROVINCIA

Dictamen de la Procuración General:

La Sala Primera de la Cámara Primera de Apelación en lo Civil y Comercial de La P. revocó la sentencia recaída en la instancia de origen y, en su consecuencia rechazó la demanda que perseguía la declaración de existencia de una sociedad de hecho entre los hermanosD.V. yR.D.B. , su disolución y liquidación, pedimento iniciado porA.E.Q. viuda deD.B. , por sí y en representación de sus hijos menoresA. (hoy mayor) yP. , yL.V.D.B. contraO.E.R. viuda deD.B. ,J.R. yM.D.B. ; extendió asimismo el pronunciamiento a la tercera citadaE.R.O. viuda deD.B. (fs. 693/710).

Se alza la parte actora, por apoderados, a través del recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley de fs. 714/725 que funda en la violación de los arts. 955 y 959 del C.C. y 273 del C.P.C. y en el incorrecto desplazamiento de la aplicación de los arts. 953, 1891, 1929 y conc. del C.C.

Sus agravios son:

1) Que la Cámara desenfoque la pretensión incoada y la encarrile en una acción de simulación, cuando lo que ha acontecido entre los hermanosD.B. (hoy fallecidos) no es más que la existencia de una sociedad de hecho cuya disolución se persigue, no resultando idónea ni exigible, a los fines de lo pedido en demanda, la promoción de la acción referida.

Explica entonces que el criterio dela quoconsistente en sostener que de la figura del “mandato oculto” se sigue -necesariamente- la existencia de una simulación -si bien abonado por un sector doctrinario-jurisprudencial minoritario y por V.E.- no puede ser tolerado y, por razones de actualidad y mayoría de opiniones adversas debe ser modificado por esa Corte y aplicado al presente.

Indica que en autos si bien es cierto que existió entre los hermanosD.B. lo que la doctrina denomina “interposición real de persona” y “mandato oculto” (en tantoR. adquirió a nombre propio -en rigor en un 90%- el inmueble en cuestión y manejaba también -y acá exclusivamente a su nombre- el fondo de comercio referido, y que todo lo hizo en representación de la sociedad de hecho conformada conjuntamente con su hermanoD.V. -aliasC. -), esta situación no puede ser encuadrada en un acto simulado.

Vuelve sobre la idea de que oportunamente se inició demanda por reconocimiento de la existencia de la sociedad de hecho, su disolución y posterior liquidación -y no de simulación- correspondiendo, a todo evento dicha determinación en lo que respecta a la titularidad del bien inmueble pero nunca en lo referido al fondo de comercio de la carnicería, como erróneamente lo hace la Cámara, brindando los motivos fácticos para así enfocar el tema.

2) Que se califique a la simulación como ilícita. Al respecto refiere que esta adjetivación se apoya en una “difusa base”, por lo que no es posible sostener que hubiese existido en el accionar deD.D.B. el propósito de perjudicar a terceros.

De esta manera, trayendo alegaciones fácticas novedosas para esta instancia extraordinaria (con una finalidad aclaratoria de sus manifestaciones anteriores) aduce que para que se configure el señalado perjuicio no es suficiente el elemento subjetivo o intencional sino que es menester -conforme doctrina y jurisprudencia que trae- la presencia objetiva del mismo, vale decir la prueba de un perjuicio concreto y efectivo que, en autos, nunca existió.

Opino que el recurso no merece prosperar en atención a los motivos que expondré a continuación.

De acuerdo a las constancias de autos, y luego de una detenida lectura de todo lo acontecido en las presentes, creo importante señalar que la parte actora reconoce y asume que existió entre los hermanosD.B. lo que en doctrina se denomina “interposición real de persona” y “mandato oculto” (más allá que en el escrito de demanda no haya utilizado tales expresiones y recién las introduzca al recurrir ante V.E. en virtud de lo resuelto por la Alzada).

Sentado ello advierto, entonces, que su disconformidad reposa en el encuadramiento en los arts. 955 y siguientes del Código Civil...

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