El puesto menos deseado en consumo de alcohol

 
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Los preocupantes datos del último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto del consumo de alcohol en la Argentina deben transformarse en un disparador para que las autoridades y la sociedad civil comencemos a elaborar políticas efectivas con el fin de revertir una situación que viene creciendo en forma sostenida y alarmante.Según la OMS, el consumo per cápita argentino de alcohol es de 10 litros por persona por año, con lo cual nuestro país sobrepasa el promedio en la región (8,7 litros) y se ubica muy por encima de la media mundial (6,3 litros). Se trata de un estudio de 2011, cuyos datos trascendieron recientemente, para el que se relevaron a personas mayores de 15 años en 193 países.Consigna el trabajo que el 59% de los argentinos prefiere el vino; el 32%, la cerveza, y el 7% otras bebidas de mayor graduación alcohólica, como el fernet y el whisky. También señala que los hombres consumen el doble que las mujeres.Precisamente, el consumo de fernet, fundamentalmente entre los jóvenes, viene creciendo de manera sostenida durante la última década en la Argentina, aunque el volumen de lo ingerido, comparado con el de bebidas más tradicionales, representa una pequeña porción del total.En el ámbito local, otro trabajo elaborado por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), conocido el año pasado, ya había dado cuenta del agravamiento de la situación, pues detectó que la mitad de los más de 90.000 estudiantes de entre 14 y 18 años de nivel secundario consultados para esa amplia muestra nacional, ya había probado alcohol y que el 63,4 por ciento de estos últimos admitió haber bebido cinco vasos en una misma noche.Esos adolescentes confiaron también a los investigadores de la Sedronar que cuando más bebían era durante los fines de semana, en las fiestas, los boliches y las denominadas "previas", reuniones que habitualmente realizan los chicos en sus casas antes de las salidas nocturnas.Otro dato por demás inquietante de aquel estudio fue la baja percepción de riesgo que los estudiantes adjudicaron al consumo de alcohol: entre "leve y moderado".Tal creencia es compartida por buena parte de la población adulta, que supone que la ingestión de alcohol en bajas proporciones no implica riesgo alguno. Sin embargo, aun las bebidas fermentadas como el vino y la cerveza pueden ser potencialmente peligrosas dependiendo no sólo de la cantidad que se consume, sino de quiénes las...

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