A puertas... entornadas

 
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"La casa se reserva el derecho de admisión." Desde hace algún tiempo cerrarles las puertas a los hinchas se volvió una sanción para los clubes. Desde la AFA y los organismos de seguridad se buscó un golpe de KO, directo al hígado, al sentimiento de los hinchas. Lo malo es que aquellos que les abren el corazón a los colores rara vez provoquen incidentes. Si lo que se busca es castigar los hechos de violencia, tal vez, no sea la medida más efectiva. Habrá que ser justos: quién sabe si en algún momento se encuentra algún castigo para aquellos que viven del fútbol sin importarles nada más que el bolsillo. Si hoy aparecen hinchas rentados con apenas una corta investigación...

Ni siquiera aquellos que tienen investidura, o que debieran tenerla, pueden comportarse bien en un presunto encuentro a puertas cerradas. Para que los neutrales lo entiendan: son la clase de partidos en los que puede escucharse hasta un estornudo. Todo retumba en medio de las tribunas vacías, como el eco en una gran cañada. Algo de eso describió Guillermo Barros Schelotto. Entre paréntesis, el entrenador de Lanús no es, precisamente, un ejemplo recatado ni de obediencia absoluta a las reglas. Siempre está al filo, pero vale su palabra.

"Hubo barras insultándome. [...] Suspenden a la gente, pero no a los barras que me estuvieron insultando todo el partido detrás del banco". El Mellizo se quejó por el trato en el Nuevo Gasómetro, pero la escena podría trasladarse hacia cualquier otra cancha. En Mendoza, el árbitro Sergio Pezzotta, cansado de las protestas de dirigentes y allegados, interrumpió el juego entre Godoy Cruz e...

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