Público y privado: señal de largada para las nuevas obras de infraestructura

 
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La Argentina tiene un examen el viernes próximo. Ese día se abrirán los sobres para saber qué tan interesados están los inversores internacionales a la hora de poner dinero en la infraestructura del país. Y, claro, se empezará a conocer a qué tasa le prestan.

Esta semana estarán listas las ofertas del concurso para quedarse con las concesiones viales que el Gobierno entregará bajo el sistema de participación público privada, más conocido como PPP. Así, por primera vez en la historia se aplicará este esquema, que podría llevar a modificar la fachada de la alicaída infraestructura argentina.

El andamiaje jurídico y financiero es complejísimo, pero relativamente simple de explicar, al menos en sus grandes trazos. Una parte, el Estado, decide hacer una obra. Y la pregunta que sigue es quién y cómo la paga.

Para el quién no hay demasiadas respuestas. El mundo no ha inventado otra solución. Las grandes obras se pagan con plata del Tesoro que es, indirectamente, dinero de los contribuyentes, o bien directamente con plata de los ciudadanos a través de una tarifa de concesión. En el caso de las PPP es dinero del Estado. Y ahora bien, la gran diferencia está en el cómo.

Mientras en los esquemas tradicionales el Estado aporta a medida que la obra avanza -o debería hacerlo-, en el esquema llamado PPP el privado y a su riesgo pone el dinero para realizar la obra. Y el Gobierno será el que decida, para ese proyecto en particular, qué tipo de herramienta financiera se utiliza para devolver ese desembolso en una determinada cantidad de años.

Solo para graficar: es como el caso de una persona que hace su casa con dinero de su padre y que luego se lo devuelve en cuotas y en varios años. Seguramente le saldrá más caro que pagarla él mismo desde el inicio, ya que tendrá que calcular intereses. Pero, si no tenía el dinero, pues esa posibilidad era abstracta. Dicho de otra forma, era hacerla así o no hacerla.

Justamente, esa es la disyuntiva en la que anda el Gobierno, ya que el dinero no alcanza como para poner en marcha decenas de obras a la vez.

En varios consorcios, en los que se agrupan constructoras, bancos y fondos de inversión extranjeros, sacan cuentas sobre la hora. Pidieron prórrogas varias veces y casi todas fueron concedidas. Pero ahora ya no hay más. El viernes próximo se terminan los preparativos de la primera de tres etapas en las que varias rutas nacionales cambiarán de manos.

En esta última semana, la sigla PPP se escuchó en gran cantidad de...

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