De pterosaurios y periodistas

 
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Una vez cada dos años se produce en algún lugar del planeta uno de los eventos más esperados por los periodistas científicos: se reúne la federación mundial que los agrupa. Durante cinco días se suceden largas jornadas de paneles, discusiones y revisión de los temas candentes. ¿Cómo reportar sobre catástrofes y desastres? ¿Qué cuestiones álgidas ponen sobre el tapete los avances tecnológicos más audaces? ¿Qué posición deberíamos tomar frente al tsunami de la "posverdad"? ¿Queremos más periodismo científico o más periodismo (de cualquier tipo) "con" ciencia; es decir, con un enfoque científico?

A gran parte de la humanidad tal vez le resultaría monótono asistir a estas sesiones que se prolongan desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde, para después partir a una visita a un museo interactivo, a una academia de ciencias o a un laboratorio de robótica. Pero los apasionados de este métier lo disfrutan como si estuvieran en un parque de diversiones. Se diría que conforman una confraternidad que supera en fanatismo a la de los hinchas de fútbol. Eso sí, desprovista de la violencia y las ansias de aplastar a los del equipo contrario, y más bien imbuida de un inesperado espíritu de cooperación. Aun con posiciones encontradas, fluye el buen humor y hay ocasión para reírse con ganas.

Es una experiencia singular, que no sólo permite acercarse a algunas de las figuras más rutilantes del género, esos nombres que acompañan historias leídas en diarios, revistas y libros en múltiples idiomas, sino también sorprenderse al constatar que, aunque sorprenda, los dilemas que se enfrentan son más o menos los mismos en todas partes...

Este año, el encuentro fue la semana última en San Francisco, la ciudad situada sobre el océano Pacífico, célebre por su ambiente liberal, sus callecitas empinadas, sus tranvías y sus trolebuses, y en la que, a diferencia de lo usual en California, todavía se camina y se usa transporte público.

Allí se dieron cita 1300 ejemplares de esta rara especie, más deslumbrados por un acuario con increíbles corales del Pacífico o por jugar a "volar como un pterosaurio" (parados y moviendo los brazos delante de una gran pantalla donde...

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