Con su psicosis a cuestas, River se sacó la carga negativa

 
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En los minutos finales, como ya le había ocurrido las últimas veces, las piernas millonarias se cargaron de tensión. Con menos dramatismo que lo vivido ante Juan Aurich por la Copa Libertadores, es cierto, y pleno de aliento por parte del público. En esos momentos del final de la victoria ante Godoy Cruz, en los que el desgaste de River volvía a acumular lesionados, se percibía templanza para torcer el destino. Para ganar por primera vez de local en el campeonato. Se escuchó el grito de Marcelo Gallardo, en busca de más garra en la última pelota, de una disposición para evitar sorpresas inesperadas y sacarse de encima la "mala onda" o la "carga que estaba en el ambiente"... Y cuando el partido se extinguió definitivamente, los aplausos dieron cuenta del alivio generalizado. Una mejoría en el resultado era fundamental para mantener la fe en el equipo.

El deseo de recuperación no era utópico. La misión no era imposible. Lo demostró River, que apeló a su orgullo para sacar adelante un desafío que lo tenía preocupado en lo más íntimo y que lo logró con la misma sensación de incomodidad que arrastraba. En este partido con desenlace abierto, al fin, River pudo. Contra la racha de empates con sabor a derrota que lo perseguía, frente a la "psicosis" propia y ante el ambiente inestable que lo rodeaba.

Pasaron cosas increíbles nuevamente, tanto futbolísticas como en el plano de las bajas en el plantel. Por un fuerte cuadro grupal, hubo que bajar a Emanuel Mammana, que iba a ser titular en el lugar de Maidana. La otra sorpresa fue el penal desperdiciado por Teo Gutiérrez. Acto seguido, se hizo presente un atronador aliento del público que, enseguida, el colombiano correspondió con el gol de la victoria.

Otra particularidad del comienzo fue lo sencillo que le resultó a River quebrar a un rival que...

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