Prismas para un conflicto Nuestroamericano: la guerra etérea Nuestra identidad y las relaciones internacionales

Autor:Carlos Raimundi
Páginas:375-388
 
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OPINIÓN | 375
Prismas para un conlicto
Nuestroamericano: la guerra etérea
Nuestra identidad y las relaciones
internacionales
Carlos Raimundi
Voy a tratar de trasmitir mi interpretación del concepto de
guerra etérea. En términos de asociación freudiano-lacaniana,
resuena como una atmósfera de guerra que se respira, donde
el resentimien to y el miedo están omnipresentes. Ese miedo
genera repliegue popular, repliegue de la subjetividad colectiva
a la subjetividad individual, como una de sus consecuencias.
Ese repliegue lleva a deprimir, no sólo en términos psicológicos,
sino políticos, en el sentido de reducir las fuerzas para luchar,
lo que confirma el planteo que hacía Arturo Jauretche, sobre el
hecho de que los pueblos no pueden luchar si están deprimidos.
Entonces, uno de los objetivos de la guerra etérea es reducir la
capacidad de organización y de lucha de los pueblos.
Esta idea de la guerra en todo lugar, que voy a retomar sobre
el final, está asociada a la noción de Imperio: una de las condi-
ciones del Imperio es que necesita dominarlo todo. ¿Cómo se
fue configurando esta noción de Imperio, del Imperio moderno
como una continuidad entre el Imperio británico y el impe-
rialismo estadounidense? Y lo nombro como estadounidense
pero sabemos que es más que eso. No sería correcto seguir
refiriéndonos a esa noción reducida a la categoría de Imperio
ejercido sólo por un Estado nacional. Si bien está centrado en
un Estado nacional como los Estados Unidos, es claramente
más que eso, porque se combina con la presencia de enormes
conglomerados trasnacionales, uno de cuyos objetivos centra-
les es, precisamente, la destrucción de la figura del Estado.
Deberíamos remontarnos a los inicios de la modernidad.
Menciono esto como referencia histórica que heredamos de

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