Prevención del suicidio: del tema tabú a la necesidad de hablar y escuchar

 
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"Nada tiene sentido"; "mi vida es un asco"; "soy una carga"; "no sirvo para nada"; "quiero terminar con todo". Muchos de estos pensamientos abismales surgen cuando una persona atraviesa una situación a la que no le ve salida y, fundamentalmente, cuando siente que nadie la escucha o que a nadie le importa lo que le está pasando. El suicidio es un problema social y la indiferencia es una de sus causas.Al contrario de lo que se creía hace algunos años, cuando era tratado casi como un tabú, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que hay que tocar el tema públicamente para prevenirlo y que recibir ayuda emocional en el momento correcto es la mejor manera de evitarlo. "Hablar salva vidas", resume Nora Fontana, psicóloga especializada en tanatología y suicidología y vicepresidenta del Centro de Asistencia al Suicida Buenos Aires (CAS).Los especialistas aseguran que preguntar sobre la existencia de ideas suicidas no incrementa el riesgo; por el contrario, puede ser la única oportunidad, tal vez la última, de iniciar las acciones preventivas. La escucha es indispensable y las líneas telefónicas de atención se vuelven herramientas fundamentales para acompañar a las personas en esos momentos desesperantes. En nuestro país, estos espacios son atendidos por voluntarios y no reciben ninguna ayuda estatal.En la Argentina hubo 3139 suicidios en 2016, de los cuales 2550 fueron de varones, según los datos más recientes de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) del Ministerio de Salud. La tasa nacional cada 100.000 habitantes es de 7,3 pero llega a duplicarse en algunas provincias, como en Tierra de Fuego, donde es de 15,1; Catamarca, 14,7, y Jujuy, 13,1. Héctor Basile, psiquiatra y psicólogo miembro de la Red Mundial de Suicidólogos, que se ocupa de analizar e investigar las estadísticas, explica que el pico de casos se da entre los 15 y los 24 años, con un crecimiento del 50% en la última década (ver aparte).Para Fontana, "el aumento de los suicidios y los intentos está relacionado con la sociedad de hoy, que nos lleva a que seamos personas más desbordadas, sin límites, y con la desintegración familiar, que hace que los chicos estén más perdidos, sin saber para dónde ir, sin testimonios de vida que les den el ejemplo".Frente a este escenario, Basile señala que "la mayoría de las personas que piensan en suicidarse realmente no quieren morir, sino que lo que desean es liberarse de las circunstancias intolerables de su vida y...

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