Prevén llegar sólo en 2019 al equilibrio fiscal e inflacionario

El Gobierno confirmó que decidió apelar a una estrategia gradualista en su intento por relanzar la economía hacia una nueva etapa de crecimiento. Según anunció ayer el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, la tasa de inflación se reducirá a un dígito y el Tesoro alcanzará el equilibrio fiscal sólo en 2019, cuando se acerque el final del mandato.

Prat-Gay presentó en la tarde de ayer el programa fiscal y las metas de inflación que el Gobierno espera para el período 2016/2019. "Son números aprobados esta mañana por el Presidente", aclaró.

Allí se observa que planea una reducción progresiva de 1,5 puntos por año en el monumental déficit heredado de Cristina Kirchner, que tras llegar al 7,1% del PBI en 2015 bajaría a 4,8% este año y sería neutro en cuatro años. El descenso de la inflación se prevé también gradual: debería cerrar este ejercicio entre 20 y 25% y caer al 5% para 2019.

El panorama optimista mirando hacia el largo plazo se topa con un arranque gravoso que el ministro adjudicó íntegramente a "la herencia recibida". "Nos gustaría ser más veloces, pero queremos ser cuidadosos y gradualistas con un objetivo descendente en el déficit, y estamos estudiando hacer un presupuesto plurianual con una baja del déficit más importante a partir de 2017", aclaró Prat-Gay en un momento de la conferencia.

Por lo pronto, la hoja de ruta arranca con un déficit que se mantendría cerca de los 5 puntos durante este año, dada la pérdida de ingresos a que se resignó y resignará el fisco al eliminar o reducir retenciones, reintegrar el IVA a las compras de bienes de la canasta básica que realicen titulares de familias en situación de vulnerabilidad social, incluir a monotributistas en la asignación por hijo y elevar el mínimo no imponible y cambiar las escalas de Ganancias, por caso.

A su vez, porque del lado del gasto sólo se prevén ahorros por la quita de subsidios a los consumos residenciales de energía en el área metropolitana (aunque manteniéndolos para los bajos consumos) y "por reordenamiento de gastos", categoría en la que incluyó el despido de "ñoquis".

En el primer caso, los gastos del Estado nacional caerían de 4 a 2,5 puntos PBI (dado que se conservaría buena parte de los subsidios al transporte público), mientras que en el segundo el aporte a la austeridad sería menor a un punto.

La aún elevada brecha entre gastos e ingresos se seguirá cubriendo en principio con aportes del Banco Central (BCRA) y la Anses, mientras que el resto de...

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