Y el sillón presidencial se volvió eléctrico...

 
EXTRACTO GRATUITO

La presión se deforma, se extiende. Aquella inestabilidad en los cargos del fútbol siempre quedó asociada con los directores técnicos, pero ahora sube en las jerarquías. La impaciencia, las flojas campañas y las tesorerías en ruinas, entre otros motivos, dejaron a varios presidentes en un sillón con clavos. Los socios votan, pero no se sabe si terminarán. Se pide, se grita, se exige hasta el límite. Las recientes renuncias de Gastón Cogorno y Rodolfo Molina en Racing reabrieron los casos que se dieron en los últimos tiempos, sobre todo, en los clubes poderosos, con distinto resultado: River, San Lorenzo, Boca e Independiente. Aunque los cacerolazos, con distinta repercusión y final, se escucharon por varios lados.El destino, una paradoja, puso a los eternos rivales en combustión institucional con diferencia de meses. A mediados de junio, Racing se reía por el descenso de Independiente. Hoy la Academia espera recuperarse con la conducción de Víctor Blanco, vicepresidente 2°, que mañana responderá si se quedará al frente de la entidad. No hace tanto, en 1999, en plena quiebra, debió irse Daniel Lalín para asegurar la continuidad del club.Javier Cantero no la pasó bien en Independiente, pero, por ahora, resiste. Después de la escandalosa asamblea en la que volaron sillas –muchos recordaron el redoblante que le tiraron a Lalín– y del flojo comienzo en la B Nacional, la oposición de Independiente pareció decidida a sacarlo. Hasta se dijo que se habían reunido las 27 firmas necesarias para tratar el adelantamiento de las elecciones. No se escuchó más al respecto, en gran parte, porque la llegada de Omar de Felippe y la mejoría en la B Nacional calmaron algo los ánimos. Aunque el ambiente sigue muy susceptible.Independiente fue una tierra volcánica desde 2000, cuando Pedro Iso renunció tras un escrache en su casa y tras haberse ido escupido de la sede de Avellaneda. Quedó el vicepresidente Roberto Galano, pero el por entonces secretario general, Andrés Ducatenzeiler, tomó las decisiones de peso. Fue el mismo Ducatenzeiler, luego elegido por los socios, el que debió cederle el poder real a Julio Comparada tras una muy mala gestión. Y, en las últimas elecciones, a fines de 2011, Comparada debió bajarse de la lista de Cacho Álvarez porque los socios ya no lo querían en el club.Los movimientos internos sí surtieron efecto en San Lorenzo durante el mandato de Carlos Abdo, cuya gestión duró un año y medio. Las causas fueron idénticas: un equipo al borde del descenso...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA