Premio Bunge y Born a una científica

 
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Una distinción ganada por logros científicos de alto prestigio es siempre un acontecimiento para celebrar. El suceso adquiere, además, un valor especial cuando se trata de la primera ocasión en que lo recibe una científica, luego de 52 años de hacerse las entregas de un galardón de este nivel. La premiada fue la ingeniera química Noemí Zaritzky, quien recibió el Premio Fundación Bunge y Born como justo reconocimiento a una trayectoria profesional comenzada a los 20 años, con la graduación en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), para dedicarse a trabajar con rigor y capacidad creativa en la solución de diversos problemas vinculados con la alimentación que afectaban la salud. De ese modo, los trabajos de Noemí Zaritzky influyeron para que ciertos procesos industriales ganasen en la calidad y pureza.

En el curso de su intensa labor, la ingeniera Zaritzky consiguió limitar la cantidad de residuos que se acumulaban en frutas y verduras, lo que hizo posible la duplicación de la vida útil de los alimentos sin que éstos perdieran su gusto ni su textura y quedara a salvo su salubridad. También se ocupó de que las personas celíacas pudieran disponer para su consumo de masas y pastas no leudadas de mejor calidad.

Su valiosa labor le permitió llegar a ser directora del Centro de Investigación y Desarrollo de la Criotecnología, organismo que depende del Conicet y de la UNLP. Allí trabajan decenas de profesionales en labores de investigación y en ese medio Zaritzky ha conducido desarrollos de técnicas que emplean coagulantes naturales para el tratamiento de efluentes y creó tecnologías en las que las bacterias forman "consorcios" que consumen elementos contaminantes, de manera que purifican el agua de la que se valen numerosas industrias.

Como se aprecia, los aportes de la científica premiada son múltiples y originales. Así, por ejemplo, la síntesis de micro y nanopartículas aptas...

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