Posadas: analizan infecciones en una sala de neonatología

 
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La recuperación de la pequeña Mía, que había nacido con apenas 26 semanas de gestación, sorprendió a todos en neonatología del hospital Posadas. Se esforzaba tanto por aumentar de peso desde el 24 de enero pasado, que en la sala de recuperación nutricional, después de semanas en terapia, se admiraban por lo bien que había llegado a pesar 1,9 kg, después de nacer con 800 gramos. Pero el jueves pasado, a la madrugada, Mía murió. Al día siguiente, el Gobierno dispuso la intervención del hospital.

El lunes, dos días antes del ansiado alta que esperan recibir las familias de los prematuros, la pequeña comenzó con diarrea, como otros siete o nueve chicos internados en la misma sala, de acuerdo con los distintos testimonios que obtuvo LA NACION en el hospital. "Estuvo en terapia intensiva, luego en terapia intermedia. Y en la sala de engorde, a las dos semanas, empezó con diarrea y mucho moco. Y eran varios nenitos de la sala donde estaba ella y la de al lado, la salas dos y tres", contó ayer Julia, la mamá de Mía.

El martes y el miércoles de la semana pasada, la nena comenzó a decaer. "Lloraba como pidiéndome que la ayudara. Tenía dolores en la panza. De un día para el otro, bajó de peso, casi 200 gramos", agregó en diálogo con LA NACION. La doctora, según recordó, le dijo que podía ser por la leche que le estaban dando en el hospital. Entonces, decidieron cambiarle el producto por otra sin lactosa. "Entre los padres decíamos por qué, si es la leche, no la cambian. Eran como nueve nenitos que estaban mal. Algunos tenían diarrea cada dos minutos. Yo pensaba que, por suerte, a Mía no le había agarrado tan fuerte. Y tampoco entendíamos por qué no les ponían un suerito para que no se deshidrataran. Mi hija se deshidrató. Estaba débil y le dolía la panza, me decían. Lloraba y lloraba como pidiéndome ayuda. Le dieron paracetamol", detalló Julia.

Pero el cambio de la leche no ayudó. "Después me dijeron que era un virus que alguien había traído a la sala, pero me pareció raro porque yo me tenía que poner guantes y un trajecito azul para tocar a Mía -relató la mujer-. Y hasta el día de hoy no sé qué le pasó. Le cambiaron la leche y empeoró. Yo preguntaba cuándo iban a estar los cultivos que le habían mandado a hacer y lo único que me decían era «Mami, ya van a estar». Me gustaría que alguien me diera una respuesta. Mi hija la peleó un montón. Cuando no le daban vida, siguió y siguió luchándola y salió adelante. Estaba muy bien."

Recién entonces, Julia...

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