El poder omnipresente de Moreno

 
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Cristina Kirchner ha diseñado su microcosmos sobre las mismas premisas con que organiza el mundo: el combate contra las "corporaciones" exige que en el gabinete las decisiones estén más centralizadas. El beneficiario de este criterio es el secretario de Comercio Interior, convertido casi en primer ministro. La gravitación de Guillermo Moreno sobre la Presidenta en cuestiones económicas es sólo comparable con la que ejercía Néstor Kirchner. Para conocer hoy los objetivos del Gobierno basta con rastrear las andanzas de Moreno.Esta concentración de poder es comprensible. La señora de Kirchner configura su realidad alrededor de una hipótesis principal: el oficialismo enfrenta a enemigos orquestados en una conspiración tan endemoniada que es capaz de infiltrar a sus propias filas. Lo explica alguien con acceso a la intimidad presidencial: "Ella desconfía de la lealtad de casi todos nosotros; a diferencia de Néstor, que escuchaba a todo el mundo, permanece replegada, casi sin contacto con el exterior".De esa fantasía persecutoria sólo parece estar excluido Moreno. El resto del gabinete sería susceptible, por perversión o ingenuidad, de ser cooptado por las "corporaciones". La excepcionalidad de Moreno se debe, sobre todo, a su talento para advertir a su jefa cuál es el nuevo complot en marcha, de qué embustes se sirve, cómo hay que desbaratarlo. El rol le exige demostrar más destrezas que Leonardo Da Vinci: tiene a cargo, entre otras tareas, resolver el retraso cambiario, la carrera de los precios, el ingreso o egreso de mercaderías -la última obsesión del católico Moreno es el bloqueo de un cargamento de biblias protestantes-, las tarifas energéticas, el acoso a Papel Prensa.Las atribuciones comerciales del Ministerio de Relaciones Exteriores le fueron retiradas a Héctor Timerman y confiadas a Moreno. El Gobierno enfrenta un desequilibrio en la balanza de pagos y para resolverlo insistirá en dificultar la salida de divisas. Débora Giorgi -"Giorgina", según Moreno- y, su secretario de Industria, Eduardo Bianchi, también fueron relegados. Aunque en este caso las razones son más escabrosas: a Bianchi le prohibieron administrar licencias no automáticas por una denuncia sobre coimas que cobraría a través de su cuñado.Las facultades de Moreno y Paglieri sobre el comercio exterior se extienden a la política de medios. Para controlar a los diarios el Gobierno cuenta ya con tres resortes. Uno es el judicial: las controversias sobre el suministro de papel pasarán del...

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