Una plaza para la juventud militante

Ayer, el kirchnerismo logró colmar la plaza del , con una convocatoria mucho más nutrida que el año pasado. Según datos de la Policía Federal, se superaron los 100.000 asistentes, aunque la cifra pareció definitivamente exagerada. El momento más esperado fue el breve discurso final de en las escalinatas, ante la manifestación K, cuando confesó tener http://www.lanacion.com.ar/1668564-cristina-kirchner-salio-del-congreso-y-hablo-los-jovenes-son-mi-debilidad

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La mayoría de los asistentes fueron aportados por los intendentes, sindicatos oficialistas y el esfuerzo redoblado por las organizaciones militantes. Reflejo de ello fue la presencia del propio Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita, que se acercó a la Plaza del Congreso en silla de ruedas, ya que fue operado.

Horas antes de que se iniciara la sesión, los primeros militantes de las agrupaciones oficialistas que integran Unidos y Organizados reservaban los espacios más cercanos al Congreso. La Cámpora formó un cordón con sus militantes que tenían las típicas pecheras de esa agrupación y se apostaron sobre la avenida Rivadavia, la agrupación Kolina estuvo en el centro de la plaza junto con La Güemes, Tupac Amaru y Miles, entre otras.

Desde los sindicatos, los que más sumaron fueron UPCN y Smata. Hubo poca presencia de la Uocra y fue nula la militancia de la UOM de Antonio Caló. Entre los trabajadores, se esperaban "anuncios por los sueldos", según señalaron la mayoría de los integrantes de sindicatos consultados por LA NACION. "Se perdió mucho con la inflación, esperamos que se recupere poder de compra", explicó Claudio Ovando, trabajador cordobés del INTA.

Sobre la avenida Rivadavia, se apostaron activistas y adherentes para saludar el paso de la caravana de la Presidenta. Antes del inicio, las múltiples pantallas montadas en lugares estratégicos trasmitían el discurso de Néstor Kirchner en su asunción, el 25 de mayo de 2003.

Pocos minutos después de las 11.30, el paso del regimiento de Granaderos a Caballo anticipó la llegada de "la Jefa", como le gritaban algunos militantes a Cristina, que subió por las escalinatas entre los aplausos y los cantos. Sonaba el ritmo de "Un día perfecto", de Estelares, y una bandera gigante con la cara de Néstor Kirchner -la misma que invadió las gradas del Congreso cuando se votó la nacionalización de YPF- fue desplegada desde un balcón externo. De hecho, la militancia esta vez no logró ingresar con toda su liturgia en el recinto como otros años.

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